Un día cualquiera

Un día cualquiera en los mundos de I es como lo cuentan por aquí.

I sabe perfectamente cómo jugar con mi mente y con mi cuerpo. Unos tacones, unas medias de rejilla, un corsé… el contacto de su piel y de sus labios… Consigue que redirija la mirada hacia donde ella quiere y lo aprovecha para hacerse con mi control. Vamos a la cama, yendo yo a cuatro patas, y allí empieza a emplearse con su fusta con mango de caballo. Después, me hace de rabiar dejándome que huela su sexo, y nada más, para a continuación permitirme masajear su maravilloso cuerpo. Por fin, me deja que me coma su coño, y yo lo hago con pasión y locura, disfrutando todo e intentando que ella también disfrute. Llega el orgasmo y me echa a su lado, yo feliz con mi propósito de que consiga placer a través de mí. Hablamos, me besa, me araña, me muerde, me marca, y no solo en la piel. De repente, me da la vuelta, me esposa las muñecas, y saca un pene enorme que con dificultad, entra en mi culo. Grito de dolor, para después gritar de placer. Me encanta como usa mi culo, no quiero que pare. Me deja el culo bien abierto y se vuelve a mi lado a descansar. Finalmente, después de muchas súplicas, me folla, me usa como juguete sexual, una de las cosas que más me gustan, y consigue orgasmos uno detrás de otro, sin dejar que yo llegue al clímax. Pero me encanta y lo disfruto enormemente. Nos despedimos, y me voy a casa, pero con los recuerdos de la tarde juntos vibrando dentro de mí.

Lo que vibraba dentro de él era un plug anal que yo controlaba a través de mi móvil, qué cosa tan divertida 😉

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SummerTime III – Fin

Después del campo y el mar, nos quedaba la montaña y allí que nos dispusimos a ir. Yo tenía muchas ganas de pasar unos días en la montaña y así se lo hice saber a perrete. Él se encargó de todo, buscar alojamiento, hacer las rutas…etc.

Llegamos al hotel dejamos nuestras cosas y nos propusimos hacer la primera ruta por el monte.

El día estaba plomizo, hacía demasiado bochorno y en nuestro paseo buscábamos la sombra, en un instante perrete sujeta mi mano para que me pare y en mitad del camino se arrodilla, besa y lame mis pies. Qué osado es perrete!, imaginad cómo llevaba los pies de polvo.

Seguimos con nuestra ruta y en un momento vemos que desviandonos del camino hay un pequeño arroyo. Así que nos animamos a meter los pies, el agua estaba helada y de repente ya sabéis que se me pasó por la cabeza, no?

-Perrete desnudate y al agua, que quiero pisarte la cabeza contra las piedras.

Perrete al principio opuso resistencia hasta que noto mi pie aplastando su cara contra una de las piedras del riachulo.

Reconozco que estas situaciones me excitan mucho y no pude resistirme, ahí mismo le puse a mis pies y le ordené secarlos con la lengua. Esta escena me puso muy “borrica” y dirigí la cabeza de perrete hacia mi entrepierna que me regaló allí mismo un bonito cunnilingus.

Seguimos por el camino marcado, no sin antes perdernos, este inciso en el camino nos despistó de la ruta. Perrete enseguida se dió cuenta de que estábamos equivocados y retrocedimos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo a la ruta correcta.

Después de unos kilómetros caminados nos adentramos en un bosque de hayas bien frondoso, donde abrazamos troncos centenarios para cargarnos de energía de la pachamama (aquí mi minuto magufo ;)), para seguir caminando. Perrete volvió a coger mi mano para hacerme parar y volvió a arrodillarse a mis pies.  Verle ahí abajo, a mis pies y yo arriba tan poderosa, es una sensación que me sigue poniendo la carne de gallina. Nos disponemos a retomar la ruta, cuando le digo a perrete que se saque el pito que vamos a pasear, le agarré el pene y paseamos por el bosque hasta llegar de nuevo al camino.

Ha sido un verano raro, atípico, pero sobre todo agradable. Perrete me ha sorprendido mucho y su compañía ha sido agradable. Fin de las vacaciones y fin de los servicios de perrete.

Winter is coming.

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