Regalos que me hacéis…

A mi es que cuando me regaláis palabras como estas me pongo como un gallina clueca.

Buenas tardes Sra, dice que es una aprendiz de Ama¡¡¡ pues me parece maravilloso lo que estoy leyendo de Su blog, me lo he bajado como imprescindible, pues tiene tantas historias tan elocuentes, fantásticas, reales, que dan ganas de ser el protagonista de ellas sin dudar.
Que mente tan linda, tan perversa y tan sofisticada, estoy sorprendido y entregado ya...

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Un día cualquiera II

El encuentro pintaba bien, ya había pasado una semana desde el anterior. Las órdenes eran claras y precisas. No tocarse, ni correrse desde entonces. El juego comenzaría cuando saliese de casa y se dispusiese a venir a la mía.

Orden: Ponte el plug cuando vayas a salir de casa, mandame el enlace y avisame cuando salgas.

Os contaba el otro día ,que el plug este es una cosuca que puedo controlar con una app desde el móvil. Imaginad lo que es dar el control de semejante cosa a I.

Me avisó que salía de su casa y en ese momento empecé a hacer vibrar el cacharro, a cada subida de intensidad recibía un mensaje en  mi móvil en la que él hacía patente su excitación.

Me avisó de que ya estaba cerca y apagué la intensidad, para volver a ponerla a tope en el momento que tocó el timbre de mi puerta. Abrí y le recibí con una sonrisa pícara. Me dio un abrazo enorme y nos fundimos en un beso, le separé y le indiqué como otros días lo que tenía que hacer nada más entrar a mi casa que era besarme los pies.

Estuvimos charlando mientras tomábamos algo y yo mientras seguía jugando con el plug, me encantaba sentir la vibración en el sofá. Me subí a horcajadas encima de él y sentí su erección y la vibración, coño! casi conseguía sacarme a mí un orgasmo.

Yo creo que ya estábamos lo suficientemente a tope como para irnos a la habitación. Él fue a 4 patas como ya viene siendo costumbre, allí me subí encima de él a caballito. El próximo día creo que lo haré en el trayecto para que me transporte hasta la habitación.

Se mantuvo un rato a cuatro patas que yo aproveché para tumbarme en la cama y posar mis piernas sobre él.

Le pedí que se levantara y se empezara a masturbar, recordad que llevaba una semana sin, empezó muy alegre y con una sonrisa de oreja a oreja que iba cambiando según le iban llegando las ganas de correrse.

-I me puedo correr? NO. y cerraba los ojos. No cierres los ojos y levanta la cabeza.

Es curioso como la mayoría de los sumisos venís con la cabeza gacha y los ojos cerrados. Qué es eso! A mi me gustan los tios con la cabeza bien alta y orgullosos de servir. La cosa cada vez se iba tensando más y le pedí que parase y me diese caricias y me fuera desnudando. Sentir las caricias, lo besos, su nariz en mi coñito…ufff esas son las sensaciones que me encantan. Varias veces sacó la lengua para comerselo pero solo tenía permitido olfatear. Mi excitación ya estaba a tope y le ordené comérselo. La verdad es que las primeras veces lo hizo muy bien, pero esta me hizo retorcerme de placer.

Después de ese orgasmo vinieron varios, ya que me subí encima de él y me lo estuve follando y llegando al orgasmo en repetidas ocasiones, y otra vez ordenandole no cerrar los ojos. En un momento dado y después de 5 orgasmos (creo) ya estaba derrotada y me tumbé a su lado, lo que aprovechamos para cambiar la postura y que él me follara por detrás y entonces llegaría mi nuevo orgasmo y en ese mismo instante me dí cuenta que también el suyo, que arruine parando en seco mi movimiento de cadera.

Y como todo lo que sale entra, le obligue a tragar toda su leche del condón como si de un flax se tratara.

Fuimos a cenar y charlar un rato que se convirtió en una velada muy amable. Me encanta compartir estos momentos con los perretes. Me encantó tenerlo ahí con mi pijama que le quedaba por la rodillas 🙂 (me hubiera encantado ponerle unas braguitas mías :/)

Nos fuimos a dormir, ya era bastante tarde, momento que aprovechamos para guarrear otro rato. Era curioso, estábamos los 2 muertos de sueño pero no podíamos para de toquetearnos, finalmente conseguimos quedarnos dormidos.

Nos despertamos y mi perrete ya estaba con su erección a tope como a mi me gusta! quién quiere jaulas si puede tener a un perrete todo el día palote por la casa, usándolo a su antojo.

Le cogí del pelo y le dirigí hasta mi coñito para que tomara su desayuno, mi delicioso coñito, me lo volví a follar y esta vez, sí, le dejé que se corriera y disfrutara de su orgasmo. Desayunamos y hasta otro día. Fue una noche muy bonita y divertida.

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Un día cualquiera

Un día cualquiera en los mundos de I es como lo cuentan por aquí.

I sabe perfectamente cómo jugar con mi mente y con mi cuerpo. Unos tacones, unas medias de rejilla, un corsé… el contacto de su piel y de sus labios… Consigue que redirija la mirada hacia donde ella quiere y lo aprovecha para hacerse con mi control. Vamos a la cama, yendo yo a cuatro patas, y allí empieza a emplearse con su fusta con mango de caballo. Después, me hace de rabiar dejándome que huela su sexo, y nada más, para a continuación permitirme masajear su maravilloso cuerpo. Por fin, me deja que me coma su coño, y yo lo hago con pasión y locura, disfrutando todo e intentando que ella también disfrute. Llega el orgasmo y me echa a su lado, yo feliz con mi propósito de que consiga placer a través de mí. Hablamos, me besa, me araña, me muerde, me marca, y no solo en la piel. De repente, me da la vuelta, me esposa las muñecas, y saca un pene enorme que con dificultad, entra en mi culo. Grito de dolor, para después gritar de placer. Me encanta como usa mi culo, no quiero que pare. Me deja el culo bien abierto y se vuelve a mi lado a descansar. Finalmente, después de muchas súplicas, me folla, me usa como juguete sexual, una de las cosas que más me gustan, y consigue orgasmos uno detrás de otro, sin dejar que yo llegue al clímax. Pero me encanta y lo disfruto enormemente. Nos despedimos, y me voy a casa, pero con los recuerdos de la tarde juntos vibrando dentro de mí.

Lo que vibraba dentro de él era un plug anal que yo controlaba a través de mi móvil, qué cosa tan divertida 😉

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SummerTime III – Fin

Después del campo y el mar, nos quedaba la montaña y allí que nos dispusimos a ir. Yo tenía muchas ganas de pasar unos días en la montaña y así se lo hice saber a perrete. Él se encargó de todo, buscar alojamiento, hacer las rutas…etc.

Llegamos al hotel dejamos nuestras cosas y nos propusimos hacer la primera ruta por el monte.

El día estaba plomizo, hacía demasiado bochorno y en nuestro paseo buscábamos la sombra, en un instante perrete sujeta mi mano para que me pare y en mitad del camino se arrodilla, besa y lame mis pies. Qué osado es perrete!, imaginad cómo llevaba los pies de polvo.

Seguimos con nuestra ruta y en un momento vemos que desviandonos del camino hay un pequeño arroyo. Así que nos animamos a meter los pies, el agua estaba helada y de repente ya sabéis que se me pasó por la cabeza, no?

-Perrete desnudate y al agua, que quiero pisarte la cabeza contra las piedras.

Perrete al principio opuso resistencia hasta que noto mi pie aplastando su cara contra una de las piedras del riachulo.

Reconozco que estas situaciones me excitan mucho y no pude resistirme, ahí mismo le puse a mis pies y le ordené secarlos con la lengua. Esta escena me puso muy “borrica” y dirigí la cabeza de perrete hacia mi entrepierna que me regaló allí mismo un bonito cunnilingus.

Seguimos por el camino marcado, no sin antes perdernos, este inciso en el camino nos despistó de la ruta. Perrete enseguida se dió cuenta de que estábamos equivocados y retrocedimos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo a la ruta correcta.

Después de unos kilómetros caminados nos adentramos en un bosque de hayas bien frondoso, donde abrazamos troncos centenarios para cargarnos de energía de la pachamama (aquí mi minuto magufo ;)), para seguir caminando. Perrete volvió a coger mi mano para hacerme parar y volvió a arrodillarse a mis pies.  Verle ahí abajo, a mis pies y yo arriba tan poderosa, es una sensación que me sigue poniendo la carne de gallina. Nos disponemos a retomar la ruta, cuando le digo a perrete que se saque el pito que vamos a pasear, le agarré el pene y paseamos por el bosque hasta llegar de nuevo al camino.

Ha sido un verano raro, atípico, pero sobre todo agradable. Perrete me ha sorprendido mucho y su compañía ha sido agradable. Fin de las vacaciones y fin de los servicios de perrete.

Winter is coming.

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