SummerTime II

Cuando perrete se acerca por las mañanas a darme un beso en la espalda, deja que note su erección en mi culo. Normalmente tengo un despertar lento, él juguetea conmigo, me zarandea hasta que me despierto.

En  muchas ocasiones me es imposible no estrangularlo y sí, es literal. A veces le estrangulo con mis manos, otras me gusta hacerlo con un cinturón suyo a modo de correa.

Ajusto el cinturón a su cuello y con lo que sobra le sujeto, la correa me sirve para tirar y hacer presión sobre su cuello o dirigirle hacia mi coñito para que tome su desayuno. Perrete me trae mi orgasmo mañanero y acto seguido mi café. Cuando lo hago con las manos aprieto hasta que él me da un pequeño pellizco en el muslo a modo de “señal de seguridad”, creo que es de las pocas cosas que me llevan a veces a perder el control durante el orgasmo, por eso la colaboración de perrete en este caso es fundamental. Mola como se deja hacer con total tranquilidad, siempre dice,

– Me fio plenamente de ti, I. Por eso estoy tan tranquilo. Y además es cuando lo disfruto plenamente. Me dejo llevar

Como os decía el otro día, el verano con perrete ha sido de lo más sorprendente, se ha dejado llevar y hacer por mí como nunca, para mi sorpresa. No ha faltado cada día mi masaje de pies, ni mi helado de chocolate Negro. Perrete siempre sabe como cuidarme con 2 o 3 detallitos que me gustan.

Después de comer, él se queda fregando los cacharros y recogiendo la cocina mientras yo me tumbo en el sofá, al ratito viene con mi café solo, bien cargado y mi helado de chocolate negro. Es curioso como ya no se lo tengo que pedir, él lo trae.

Normalmente para él no hay helado, solo para mi, pero a veces me pide.

-Amita, me das un poco?

Y como soy buena, le pongo un poco en mis dedos, chupa con avidez mis dedos y mi mano, a veces le meto media mano en la boca hasta q le dan arcadas…la última vez me acojoné y le dije,

– Como se te ocurra vomitar te tragas el vómito de vuelta jijijiji

Otras, simple y llanamente, pongo el chocolate en mi coñito y a comer, lo devora como si no hubiera un mañana, luego le doy el vaso para que lo rebañe con la lengua.

El mar también ha sido testigo de mis fechorías, (ohhh siempre que escribo esta palabra me acuerdo de tonterías mías). Lo que más me gusta, es como perrete se preocupa por mí en el agua, se encarga de esperarme, llevarme a lo hondo y jugar conmigo en las olas, mola mucho y es una muestra de sumisión tremenda.

Ahora bien, lo que más me gusta es ahogarle hasta el fondo y pisarle la cabeza contra la arena, ahí le “surfeo” durante un rato hasta que me caigo o él me pellizca o me tira para subirse.

Me gusta jugar con él en el agua como si fuéramos niños, después de una paliza de horas surfeando olas y perrete, me encaramo a su cuerpo y nos movemos como si fuéramos una barquita y cuando ya estamos en el momento más romántico de la tarde, zassss escupitajo! jajajaja, perrete siempre me dice que escupo como los niños, como si tuviera un aspersor…volvemos al momento romantico de balanceo, yo encima de él a horcajadas, como una barquita y zas.

-Amor notas calor en la tripa??? jijijij

-Me estás meando!!!!

 

Continuará…

3+

Bofetones everywhere

pm es un viejo conocido, es el sumiso que toda ama querría tener. Yo le tengo en gran estima y eso que lo uso poco o casi nada. Estaba yo en mi campo cuando de repente recibo un mensaje;

– Hola Señora, digo I. Perdón, siempre se me pasa. Qué hace? le apetece que la invite a cenar?.

-Uf p me pillas en el campo, pero si me animo te aviso y bajo a Madrid.

A las horas me apetecía pasar la velada con pm y fuimos a cenar juntos.

Me recogió en la puerta de mi casa, fuimos a un restaurante y charlamos de lo divino y lo humano de esta vida. Da gusto mantener una conversación con él, puedo hablar casi de cualquier cosa con él. Siempre conversaciones bien interesantes.

pm siempre quiere jugar conmigo, pero por unas cosas u otras siempre se hace difícil.

Ya de vuelta  y en la puerta de mi casa, me dijo que se moría de ganas de jugar conmigo, pues ni corta ni perezosa, le agarre por el pelo, lance su cabeza hacia atrás y le regalé unos cuantos sopapos a mano abierta. Me despedí de él, que raudo y veloz salió a abrirme la puerta.

Abrió la puerta, me sostuvo la mano para salir, se arrodillo y beso mis hermosos pies.

Fin de los servicios

 

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