El Vermú

La jornada había sido curiosa, habia pasado todo el día en un evento emborrachandome, curiosamente en ese evento estuvo el enfermero vainilla. Hace tiempo que lo nuestro pasó pero sigue dandome un morbo brutal y no sé pq tengo la sensación de que a él también, en algunos momentos mientras hablabamos o en alguna ocasión me pasaba los dedos por la cara me entraron unas ganas de morderle los dedos, pero me contuve, también me entraron ganas de decirle al oido “Me comes el coño”. La jornada prosiguió y mi borrachera aumentó.

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Ya por la noche recibí una llamada, -I dónde estás?. Mi enfermero favorito me reclamaba.

-Sigo en el bar con una borrachera curiosa.

-Acabo de salir de currar, te recojo y cenamos?

Mi enfermero favorito me recogió y vinimos a casa. Mi borrachera era monumental. Llegamos a casa y no podía ni abrir los ojos. Cuando estoy borracha me pongo excesivamente cariñosa y juguetona.

Él comenzó a preparar la cena, mientras yo le bajaba los pantalones y le metia sus calzoncillos a modo de tanga por los cachetes del culo.

-I estate quieta, tumbate en el sofá mientras hago la cena.

Le dejé en mi cocina y me tumbe en el sofá, con la castaña que llevaba no tardé ni 2 minutos en dormirme. Al rato me desperté con una lengua en mi coño y un estupendo olor a pescado al horno.

Terminamos de cenar y me dijo, -quieres ir a la cama, verdad? a lo que contesté, -Sabes que me apetece mucho? qué me bañes!

-Si? Quiéres que te bañe? Hace mucho que no hago eso, desde que estuve en Inglaterra cuidando abuelitos.

No recuerdo mucho o más bien no lo disfrute como a mi me habría gustado, ya os digo que mi borrachera era monumental. Pero recuerdo con que delicadeza lavaba mi cabeza, pasaba la esponja enjabonada por mis pechos y como hundió su cabeza en la bañera para llegar a mi clitoris. Después de esto me secó el pelo y ya no recuerdo más.

Desperté con unas caricias en la espalda, olor a café recien molido y una resaca del 15.

-Vamos perezosa son ya las 9, te acerco al hospital.

Tenía que volver al hospital con mi familiar y él aun no teniendo que trabajar, se ofreció a llevarme.

-Estás seguro? Al final te van a pillar tus compañeras.

-Te imaginas? con el odio que te tienen.

He de decir que ha habido un episodio desagradable en el hospital por parte de las enfermeras y tuve que ejercer un poco mi parte dominante, desde entonces parece que no les gusto mucho.

Pasé la mañana en el hospital con una resaca de vermú muy jodida. A la comida vino a buscame y me llevó a su casa, donde había preparado una suculenta paella que devoré con toda la resaca del mundo. Acto seguido comenzamos a ver “50 sombras más oscuras” y pude volver a bromear como con mis compañeras de trabajo, entre risas le solté “yo soy como Grey” y me contestó “de guapa o de rica” jijijiji

No bebais más de 6 vermús seguidos 😉

 

Pd.: Tengo otra historieta que contar sobre un perrete al que tengo maquetando presentaciones para mi.

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Nurse

Hola!

Hace mucho que no me paso por aquí y es que la vida no me está tratando muy bien últimamente.

Os deseo muchos azotes para este nuevo año. El mio no ha podido empezar peor, salvo por algo que me ha pasado este último fin de semana.

El personal sanitario me empiezan a dar un morbo atroz, comencé mi periplo con el dentista, para continuar con mi vainillica enfermero, y bueno como os comentaba, la cosa no está yendo muy bien y muy a mi pesar me está tocando hacer algunas noches en el hospital. Esto me ha servido para hacer una pequeña amistad con el enfermero que atiende a mi familiar.

La cosa empezó hace dos semanas, las noticias de los médicos no eran nada halagüeñas y me derrumbé, salí al pasillo en la soledad y el silencio de la noche y rompí a llorar, mi enfermero favorito se acercó y se sentó conmigo en el suelo, pasó su brazo por mis hombros y me abrazó, me abarcó con sus brazos y me besó tiernamente en la mejilla. Agradecí mucho esa muestra de cariño. Volví a ese sillón horrible a ver si conseguía echar una cabezadita. Conseguí dormir hasta las 6 a.m que vino a hacer un análisis a mi familiar. La luz me despertó, abrí los ojos y le sonreí, me acarició en la pierna y me dijo duerme otro rato ya no os molestaran hasta pasado un rato. Me volví a acostar pero ya no conseguí dormir, empecé a escuchar los carros de los auxiliares, gente caminando…etc. Pensé que sería un buen momento para bajar a desayunar antes que mi familiar despertara y ya me fuera imposible abandonar la habitación hasta que viniera mi relevo.

Esperando el ascensor apareció él, J.M. Sin su pijama blanco, se marchaba ya a casa. Hasta ese momento no reparé en lo follable que estaba mi enfermero favorito. Ya en el ascensor me dijo:

– Estás más tranquila? Me llamo J.M. que antes no te dije ni como me llamo, y tú? I

– Muy bien I, te marchas ya a descansar? No, he de esperar a que llegue mi relevo, aprovecho que duerme para ir a desayunar.

– Te apetece que desayunemos juntos. Claro!

Nos fuimos a la cafetería del Hospital a desayunar juntos. Hablamos de mi familiar, y de lo mal que están las urgencias y del desastre de la sanidad madrileña. Nos despedimos con un abrazo. Él se marchó a su casa y yo volví a mi lugar.

Al día siguiente yo no fui y no le vi. Dos días pasaron hasta que volví a ver a mi enfermero favorito, parece que el destino se estaba poniendo de mi lado y coincidimos en los “mismos turnos”. El caso es que J.M. como que se interesaba mucho por mi familiar. Pasaba varias veces por la habitación. Una de esas tardes a la hora de irme volvimos a coincidir en el ascensor.

-Ya te marchas I. Si, ya está bien, llevo aquí desde las 15 (eran las 22h).

El iba con su pijama blanco pero con una mochila lo que me hizo sospechar que igual él también se marchaba.

-Tú ya acabas? Si, ya me marcho y este finde tengo libre. Y entre risas le digo yo también, al fin no tengo que venir.

Nos despedimos, yo fui hacia mi coche y el hacia otro lado. Al día siguiente nos volvimos a ver en la habitación y me saludó serio. Yo pensé que se había acabado nuestro flirteo hasta que me para en el pasillo cuando iba al baño y me dice,

-Si tienes el finde libre podíamos tomar algo, toma mi tlf y si te hace me pegas un toque.

Ya sabéis lo panfila que soy para estas cosas, pero finalmente me decidí a enviarle un wapp.

– Hola Soy I, la familiar de la hab 14. Se quien eres, imposible olvidar esos ojos.

Mi enfermero favorito consiguió ruborizarme, el caso que finalmente quedamos. Él me hizo una proposición muy interesante. “Quedamos para unas cañas, si me aguantas te invito a cenar y si no, te vas por donde viniste” y así hicimos, la tarde se me pasó volando. Fuimos a cenar y seguimos con las risas, fue una tarde/noche muy entretenida y muy agradable.

Le comenté el morbo que me daba la enfermería y que sería muy molón “jugar”. Y hete aquí que mi enfermero favorito me dice, a mi tambien me da mucho morbo, pero cambiamos los roles, tu la enfermera. Ayyyy cortocircuité!

La cosa se enredó un poco y acabamos en mi casa. Y me lié de nuevo la manta a la cabeza y le escupí en la cara y le pegué algún que otro pellizco y no pasamos de una bonita comida de coño y un polvo vainilla.

Hoy le he vuelto a ver en el hospital y me echaba miradas de complicidad y me sonreía. En una de las visitas a la habitación me dice, cuando me vas a volver a escupir?.

Ay, yo estoy todo nerviosa, quiero jugar con este muchacho, pero me da miedito asustarle, creo que voy a guardar mi secreto, a ver qué pasa.

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