Cómo hacer un masaje en los pies

Acariciar los pies de tu pareja sexual puede resultar una experiencia gratificante tanto por el que la recibe como para la persona que lo realiza. Un masaje erótico en los pies a veces nos puede parecer algo trivial y que fácilmente puede pasar desapercibido. Hay que tener en cuenta que los pies tienen conexiones con todas las partes del cuerpo así que un masaje sensual en los pies puede resultar una experiencia de lo más estimulante y placentera.

Los masajes sensuales en los pies son una experiencia íntima que proporcionamos a nuestra pareja. Debemos escoger un lugar y un momento relajados: sentados en el sillón antes de comer, relajados en la cama antes de acostarnos, etc. No hay un momento perfecto para realizar un masaje erótico, el momento debe de surgir de manera natural y relajada.

Los masajes eróticos caseros, además de dejar atrás tensiones y preocupaciones acumuladas, nos servirán como vía de comunicación y conexión con nuestra pareja. Empezamos con movimientos pequeños el primero contacto. Lentamente vamos recorriendo el pie sin descuidar detalle, de la planta hasta los huecos de los dedos de los pies. Podemos ir variando la intensidad así como la velocidad. Un masaje en los pies no tiene que ser solo con las manos: prueba con unos besos o succionar el dedo grande de los pies o bien frotas tus pechos contra sus pies en movimientos circulares. Poco a poco tu pareja se sentirá relajada y la excitación sexual irá en aumento. Controla la situación, la persona que realiza el masaje es quien lleva el control del juego erótico.

Los masajes eróticos, además de relajarnos son una vía para conectar con nuestra pareja a nivel energético y mejorar la comunicación. Además puede resultar una experiencia de lo más sensual.

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MASAJE DE LOS GENITALES FEMENINOS PASO A PASO

Cualquier tipo de masaje corporal implica una conexión y una cercanía emocional con la otra persona. Es como un puente que se tiende entre ambas personas, quien lo da y quien lo recibe: “Al tocar, soy tocado”.

Este masaje es una oportunidad para dar placer y amor, así como de reducir tensiones en los genitales femeninos y liberar emociones allí contenidas. Un masaje de este tipo puede despertar placer, deseo, sensualidad y gozo.

La técnica y los movimientos son sencillos y fáciles de realizar. Ayudará que la mujer tenga una actitud de entrega hacia la experiencia del masaje y que ambos se comuniquen para saber si los movimientos son placenteros y agradables. Este masaje puede finalizar de manera tranquila, ambos recostados y abrazados, o bien puede conducir a una relación sexual, todo dependerá de lo que vaya surgiendo. La meta no será en todo caso el coito, ni la mujer debería sentirse obligada a ello por haber recibido el masaje. Es un acto de dar sin esperar algo a cambio.

Masaje de los genitales femeninos paso a paso

En líneas generales, es importante que ambos se relajen a través de la respiración, ubicarse en un espacio físico agradable y tranquilo, y dejar que las manos recorran el cuerpo del otro con respeto, gentileza y fluidez. Usa aceite especial para masajes cuando se te indique.

A continuación se describen secuencialmente los pasos y movimientos que hará la persona que realiza el masaje. Puedes imprimir estas instrucciones y tenerlas cerca cuando lo hagas.

1. Frota tus manos para calentarlas un poco y despertar la energía sanadora en ellas. Luego coloca una mano en el centro del pecho de tu pareja – a la altura del corazón – y la otra sobre su vulva. Haz suaves movimientos vibratorios con ambas manos. Mírala a los ojos con suavidad y amor. Este paso sirve para crear confianza y liberar tensiones o emociones negativas.

2. Vuelve a frotar tus manos entre sí y colócalas ahora sobre los ovarios de tu compañera (ubicados a ambos lados, en la parte baja de su abdomen).

3. Realiza una suave presión circular en toda la zona pélvica. Durante la menstruación es necesario presionar menos.

4. Ahora, céntrate en la vulva – los genitales externos femeninos – y mueve el vello púbico en distintas direcciones. Este movimiento irá despertando la capacidad de percibir sensaciones placenteras en esta zona erógena.

5. Unta tus manos con un poquito de aceite y masajea la vulva progresivamente con los siguientes movimientos:

  • Suaves toques y caricias con ambas manos por toda la vulva.
  • Pon la palma de tu mano sobre la mitad derecha de la vulva y déjala allí. Con el pulgar de tu otra mano, haz movimientos de rotación en los labios externos del lado izquierdo, desde arriba hacia abajo. Luego realiza este mismo movimiento en los labios externos del lado derecho.
  • Coloca ambas palmas sobre la vulva, presionando ambos labios externos.
  • Aprieta con gentileza los labios mayores entre ambas manos. Luego masajea la zona interna de los muslos.
  • Aprieta entre tus dedos cada labio externo, en dirección descendente.
  • A continuación, aprieta entre tus dedos los labios menores (internos), estirándolos suavemente hacia los lados. Recorre estos labios también en dirección descendente.
  • Pasa tu dedo índice por el canal que está entre los labios externos e internos, comenzando desde el perineo (la zona que se encuentra entre la vagina y el ano), subiendo hacia el clítoris y luego bajando nuevamente hacia el perineo, hasta cerrar el circuito.
  • Coloca tus dedos índice, medio y anular sobre el perineo, y deslízalos por la vulva hacia arriba, hasta llegar al clítoris. Realiza este movimiento tres veces.

6. Haz golpecitos suaves con ambas palmas por toda la zona pélvica, a partir del vientre e incluida la vulva.

7. Ahora ha llegado el momento de realizar un sensual masaje al clítoris:

  • Realiza con tus dedos suaves y ligeros toques de pluma sobre el clítoris.
  • Presiona unas tres veces el clítoris con tu dedo índice, como si estuvieras tocando un timbre. Esto generará una agradable y placentera sensación en el clítoris.
  • Coge y aprieta el clítoris, sin descorrer el capuchón que lo recubre. Recuerda que el clítoris es muy sensible y los toques directos pueden ser molestos o dolorosos para algunas mujeres.
  • Imagina que el clítoris es una reloj con manecillas. Haz vibrar con un dedo cada una de las horas alrededor del clítoris. A una gran cantidad de mujeres les resulta más placentero el cuadrante de arriba y a la izquierda, es decir, el que estaría ubicado en este reloj imaginario a las 2 horas.
  • Pídele a tu compañera que te muestre cómo le agrada ser acariciada en el clítoris, y luego repite tú ese mismo toque por unos minutos.

8. El siguiente paso es masajear la vagina. Para algunas mujeres, puede ser muy fácil dejarse llevar por el erotismo de ese momento.

  • Para comenzar, acaricia provocativamente por unos minutos la entrada de la vagina, pasando tus dedos circularmente por ella. Haz que el contacto sea sutil y cálido, sin urgencia de penetrar.
  • Introduce lentamente un dedo y sácalo con suavidad. Repite este movimiento varias veces sintiendo la conexión de tu cuerpo con la vagina de tu compañera. El contacto es físico y energético a la vez. Si ella está cómoda y a gusto, puedes introducir dos o tres dedos y hacer el movimiento de penetración un poco más profundo. Luego puedes recorrer las paredes vaginales en distintos ángulos y profundidades. Recuerda hacer movimientos sensuales, sin prisas ni brusquedad.
  • Acaricia con tus dedos los cuatro lados de la vagina. Durante esta exploración, pueden descubrir nuevos puntos de placer dentro de la vagina. Recuerda estimular la pared anterior de la vagina. Allí, a unos 5 centímetros de su abertura, se encuentra el punto G, que suele ser sensible en muchas mujeres. La zona profunda de la vagina, cerca del cuello uterino, también es área de placer erótico para algunas mujeres.
  • Coloca tu pulgar dentro de la vagina y posa la palma de tu mano sobre el monte de Venus (la zona superior de la vulva donde crece el vello púbico). Estimula con tus dedos toda esa área, mientras el pulgar acaricia la vagina en distintos sentidos.

9. Si tu compañera se encuentra suficientemente excitada, puedes aprovechar para complacerla con un delicioso sexo oral, o bien iniciar una relación íntima con penetración. También puedes detener el masaje en este punto, y simplemente acurrucarte un rato con ella, para que sienta tu amor y cercanía.

Fuente About Sexo

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Un entrante de Lujuria

Masaje

El masaje sensual es una práctica antigua que practicaban tanto los adultos como los jóvenes. Combina lo físico con lo espiritual y, bien hecho, puede ser tan sensual y sexual como uno quiera.

La clave para dar y recibir un buen masaje sensual es la preparación. Ahora, si miramos unos siglos atrás, esto probablemente hubiera significado matar a una bestia salvaje cercana y encender una hoguera, pero actualmente las cosas son un poco más complicadas (aunque dicho esto, matar a una bestia salvaje es bastante complicado para la mayoría). Los expertos sugieren que para relajarse de verdad, deberíamos encender algunas velas aromáticas, poner un CD romántico, colocar unas sábanas limpias, dejar preparadas unas toallas nuevas y apagar el móvil!

También necesitaras un poco de aceite para masajes. Hablando de aceite, es muy importante recordar que el aceite puede estropear los condones de látex por lo que es importante utilizar un condón que no sea de látex como el Durex Avanti (lo encontrarás en la sección de Productos de la página principal) si estará en contacto con el aceite.

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Ahora, antes de seguir más, es importante hablar con tu pareja para que sepa exactamente lo que es un masaje sensual. Descríbelo como una actividad sin prisas, lánguida, lujuriosa que incluye la desnudez y el contacto íntimo, y algunas aliteraciones según parece.

Así que allí vamos. Para empezar, golpea débilmente el cuerpo de tu pareja con las puntas de los dedos (empieza por su espalda). Tómate tu tiempo, no tengas prisas. Si las tienes entonces estás perdiendo el tiempo y para colmo una gran oportunidad. Desplázate de una parte de su cuerpo a otra pasando por los hombros, brazos, muslos, pantorrillas y nalgas.

Cuando tu pareja ya esté totalmente relajada, que no dormida, empieza el masaje sensual vertiendo unas dos cucharadas de aceite de masaje en tus manos y luego frótalas hasta que el aceite esté caliente. Esto es muy importante si no quieres que tu pareja grite y eche a perder el momento. Ahora, utiliza tus manos para hacer largas caricias deslizando tus manos por su cuerpo asegurándote con tu pareja de que la presión es buena.

Cuando hayas pasado por todas las zonas clave de su cuerpo (hombros, brazos, muslos, pantorrillas y nalgas) haz movimientos más cortos y más profundos. Para realizarlos necesitarás el peso de tu cuerpo más que la fuerza de tus brazos pero recuerda que debes ser suave. No es un combate de lucha libre y a tu pareja no le impresionará como pones a prueba tu fuerza.

Mientras sigues masajeando a tu pareja con movimientos más profundos y cortos, recuerda masajear sus pies, pasar por sus nalgas y si estás masajeando a una mujer acuérdate de masajear suavemente sus pechos. Cuando creas que ya es el momento, empieza a deslizar tus manos despacio por sus piernas. Roza sus genitales y provócale masajeando el interior de sus muslos. Finalmente, cuando creas que ya has despertado su energía erótica, pide tu turno y pasa a actividades sexuales más explícitas como la masturbación.

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