SummerTime III – Fin

Después del campo y el mar, nos quedaba la montaña y allí que nos dispusimos a ir. Yo tenía muchas ganas de pasar unos días en la montaña y así se lo hice saber a perrete. Él se encargó de todo, buscar alojamiento, hacer las rutas…etc.

Llegamos al hotel dejamos nuestras cosas y nos propusimos hacer la primera ruta por el monte.

El día estaba plomizo, hacía demasiado bochorno y en nuestro paseo buscábamos la sombra, en un instante perrete sujeta mi mano para que me pare y en mitad del camino se arrodilla, besa y lame mis pies. Qué osado es perrete!, imaginad cómo llevaba los pies de polvo.

Seguimos con nuestra ruta y en un momento vemos que desviandonos del camino hay un pequeño arroyo. Así que nos animamos a meter los pies, el agua estaba helada y de repente ya sabéis que se me pasó por la cabeza, no?

-Perrete desnudate y al agua, que quiero pisarte la cabeza contra las piedras.

Perrete al principio opuso resistencia hasta que noto mi pie aplastando su cara contra una de las piedras del riachulo.

Reconozco que estas situaciones me excitan mucho y no pude resistirme, ahí mismo le puse a mis pies y le ordené secarlos con la lengua. Esta escena me puso muy “borrica” y dirigí la cabeza de perrete hacia mi entrepierna que me regaló allí mismo un bonito cunnilingus.

Seguimos por el camino marcado, no sin antes perdernos, este inciso en el camino nos despistó de la ruta. Perrete enseguida se dió cuenta de que estábamos equivocados y retrocedimos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo a la ruta correcta.

Después de unos kilómetros caminados nos adentramos en un bosque de hayas bien frondoso, donde abrazamos troncos centenarios para cargarnos de energía de la pachamama (aquí mi minuto magufo ;)), para seguir caminando. Perrete volvió a coger mi mano para hacerme parar y volvió a arrodillarse a mis pies.  Verle ahí abajo, a mis pies y yo arriba tan poderosa, es una sensación que me sigue poniendo la carne de gallina. Nos disponemos a retomar la ruta, cuando le digo a perrete que se saque el pito que vamos a pasear, le agarré el pene y paseamos por el bosque hasta llegar de nuevo al camino.

Ha sido un verano raro, atípico, pero sobre todo agradable. Perrete me ha sorprendido mucho y su compañía ha sido agradable. Fin de las vacaciones y fin de los servicios de perrete.

Winter is coming.

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SummerTime II

Cuando perrete se acerca por las mañanas a darme un beso en la espalda, deja que note su erección en mi culo. Normalmente tengo un despertar lento, él juguetea conmigo, me zarandea hasta que me despierto.

En  muchas ocasiones me es imposible no estrangularlo y sí, es literal. A veces le estrangulo con mis manos, otras me gusta hacerlo con un cinturón suyo a modo de correa.

Ajusto el cinturón a su cuello y con lo que sobra le sujeto, la correa me sirve para tirar y hacer presión sobre su cuello o dirigirle hacia mi coñito para que tome su desayuno. Perrete me trae mi orgasmo mañanero y acto seguido mi café. Cuando lo hago con las manos aprieto hasta que él me da un pequeño pellizco en el muslo a modo de “señal de seguridad”, creo que es de las pocas cosas que me llevan a veces a perder el control durante el orgasmo, por eso la colaboración de perrete en este caso es fundamental. Mola como se deja hacer con total tranquilidad, siempre dice,

– Me fio plenamente de ti, I. Por eso estoy tan tranquilo. Y además es cuando lo disfruto plenamente. Me dejo llevar

Como os decía el otro día, el verano con perrete ha sido de lo más sorprendente, se ha dejado llevar y hacer por mí como nunca, para mi sorpresa. No ha faltado cada día mi masaje de pies, ni mi helado de chocolate Negro. Perrete siempre sabe como cuidarme con 2 o 3 detallitos que me gustan.

Después de comer, él se queda fregando los cacharros y recogiendo la cocina mientras yo me tumbo en el sofá, al ratito viene con mi café solo, bien cargado y mi helado de chocolate negro. Es curioso como ya no se lo tengo que pedir, él lo trae.

Normalmente para él no hay helado, solo para mi, pero a veces me pide.

-Amita, me das un poco?

Y como soy buena, le pongo un poco en mis dedos, chupa con avidez mis dedos y mi mano, a veces le meto media mano en la boca hasta q le dan arcadas…la última vez me acojoné y le dije,

– Como se te ocurra vomitar te tragas el vómito de vuelta jijijiji

Otras, simple y llanamente, pongo el chocolate en mi coñito y a comer, lo devora como si no hubiera un mañana, luego le doy el vaso para que lo rebañe con la lengua.

El mar también ha sido testigo de mis fechorías, (ohhh siempre que escribo esta palabra me acuerdo de tonterías mías). Lo que más me gusta, es como perrete se preocupa por mí en el agua, se encarga de esperarme, llevarme a lo hondo y jugar conmigo en las olas, mola mucho y es una muestra de sumisión tremenda.

Ahora bien, lo que más me gusta es ahogarle hasta el fondo y pisarle la cabeza contra la arena, ahí le “surfeo” durante un rato hasta que me caigo o él me pellizca o me tira para subirse.

Me gusta jugar con él en el agua como si fuéramos niños, después de una paliza de horas surfeando olas y perrete, me encaramo a su cuerpo y nos movemos como si fuéramos una barquita y cuando ya estamos en el momento más romántico de la tarde, zassss escupitajo! jajajaja, perrete siempre me dice que escupo como los niños, como si tuviera un aspersor…volvemos al momento romantico de balanceo, yo encima de él a horcajadas, como una barquita y zas.

-Amor notas calor en la tripa??? jijijij

-Me estás meando!!!!

 

Continuará…

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SummerTime

El año ha sido raro, pero el verano más. Supongo que para todos. En mi caso diré que hace ya muuuuuchos años que no disfruto de vacaciones en Julio y Agosto. Este año con toda su excepcionalidad los he disfrutado. He pasado el verano en una casita alejada de la gran ciudad. En este tiempo he recibido la visita de un viejo perrete.

Nunca tuve intención de volver a jugar con él pero si estás tumbada en tu sofá con una camisetilla de tirantes y la braguita del bikini y se te arrodilla a los pies del sofá y te mira con carilla de perrillo degollado, ¿quién puede resistirse?

Empezó masajeando mis pies, era un masaje tranquilo y pausado, sus manos se enredaban entre cada uno de los dedos de mis pies. Fue subiendo por mis piernas, lamiendo cada centímetro de mi piel, siguió subiendo hasta mis axilas que devoró con avidez, resistí como pude a esa multitud de placeres orgásmicos hasta que llevé mi mano por debajo de la braguita para traerme a mi misma mi merecido orgasmo.

Como os digo ha sido raro y tan raro que tuve a este perrillo unos días en casa, así que podríamos decir que nuestra semana se convirtió en una sesión continua. Así que por la noche, estando en la cama,  mi perrito empezó a incordiarme y le ordené que bajara al suelo y se arrodillara a los pies de la cama en posición sumisa y hete aquí que me pasó lo que no me ha pasado jamás, me quedé dormida con el perrete en el suelo!!! No sé cuánto tiempo estuve dormida, pero por los comentarios de perrete debió ser un rato.
– Jo, Amita, pensaba que me iba a tocar estar toda la noche aquí durmiendo, roncabas y todo!
jajajjaa, no podía salir de mi asombro, pero reconozco que me moló esto de dejarme llevar hasta el punto de quedarme frita. Perrete solicitó subir a la cama, a lo que le sugerí que como buen perrete tenía que corretear alrededor de la cama y olisquear mis pies, coñito y proporcionarme placer, algo que hizo bien. Ha mejorado mucho, menos mal!
Dormimos placenteramente hasta la mañana, temprano, perrete me despertó metido bajo las sábanas lamiendo mis pies.
-Perrete, qué haces! no me despiertes.
– Amita he estado en el trastero, hay cosas muy chulas ahí, encierrame atado allí.
Perrete pasó los días solicitando ser encerrado, atado y amordazado en el trastero que no sucedió. Le até  a la reja de la ventana con una U de bicicleta y a la escalera de la piscina un poquito, no todo lo que me habría gustado. Me entró una especie de paranoia, pensaba que no podría abrirla y me vería con una radial cortandola para liberar a perrete. Lo que sí hice muchas veces fue pisarle la cabeza bajo el agua mmmm.
Era curioso el poder ejercicio en perrete cada vez que en el patio y tras, creo, la atenta mirada de mi vecino de al lado, le ordenaba que se pusiera a mis pies. Le decía, ¿quieres que haga magia? A mis pies! automáticamente su erección se hacía patente. En el patio yo ocupaba la tumbona y él, el suelo a los pies de ésta, la luz de mi vecino estaba encendida, pero no pude resistirme a esa comida de coñito en la tumbona.
Vuestro verano cómo ha ido?
Continuará
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Bofetones everywhere

pm es un viejo conocido, es el sumiso que toda ama querría tener. Yo le tengo en gran estima y eso que lo uso poco o casi nada. Estaba yo en mi campo cuando de repente recibo un mensaje;

– Hola Señora, digo I. Perdón, siempre se me pasa. Qué hace? le apetece que la invite a cenar?.

-Uf p me pillas en el campo, pero si me animo te aviso y bajo a Madrid.

A las horas me apetecía pasar la velada con pm y fuimos a cenar juntos.

Me recogió en la puerta de mi casa, fuimos a un restaurante y charlamos de lo divino y lo humano de esta vida. Da gusto mantener una conversación con él, puedo hablar casi de cualquier cosa con él. Siempre conversaciones bien interesantes.

pm siempre quiere jugar conmigo, pero por unas cosas u otras siempre se hace difícil.

Ya de vuelta  y en la puerta de mi casa, me dijo que se moría de ganas de jugar conmigo, pues ni corta ni perezosa, le agarre por el pelo, lance su cabeza hacia atrás y le regalé unos cuantos sopapos a mano abierta. Me despedí de él, que raudo y veloz salió a abrirme la puerta.

Abrió la puerta, me sostuvo la mano para salir, se arrodillo y beso mis hermosos pies.

Fin de los servicios

 

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