Breve historia del cunnilingus

Resulta curioso que la etimología de la palabra «coño» proceda del latín cunnus, que comparte la misma raíz que la palabra que nos ocupa, mucho más culta y cuya traducción es palmaria: lengua en el coño. Pero no nos pongamos groseros, el cunnilingus no ha encontrado su lugar en el Olimpo de los placeres carnales hasta la liberación sexual de la mujer, en pleno siglo XX.

Hace miles de años, los prohomínidos se acercaban a las hembras cuando estaban bebiendo en el río y las tomaban por detrás, en breves escaramuzas comparables a los tristes y rápidos culetazos que vemos protagonizar a Michael Douglas en la gran pantalla cuando practica sexo con sus sufridas compañeras de reparto. ¿Exigencias del guion? Mal ejemplo para las nuevas generaciones, en cualquier caso.

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Como tantos otros avances sociales, fue durante el Imperio Romano cuando tenemos constancia de la práctica del cunnilingus, especialmente en Pompeya y Herculano. En su libro Roman Sex: 100 BC – AD 250, John Clarke ofrece abundantes ejemplos, basados en grabados, mosaicos y algunos textos que han llegado a nosotros. Las orgías saturnales se llevaban la palma, pero la libación se producía siempre de mujer a mujer.

En la estupenda película Calígula (Tinto Brass, 1984) hay numerosas escenas de gran voltaje erótico, incluso pornográfico para los estándares de la época, donde en más de una ocasión, dos mujeres están gozando oralmente de sus respectivos sexos.

En cambio, los griegos, que eran una sociedad muy falocrática, no han dejado constancia de esta práctica, si bien es cierto que son menos los textos íntegros que nos han llegado desde aquellas épocas remotas, cargadas de testosterona, conquistas y guerras, en las que se violaba a las mujeres, pero nadie les comía el coño (tampoco ahora sucede).

La práctica del cunnilingus en la Edad Media se hallaba circunscrita a los conventos. Las novicias, con frecuencia apartadas del mundanal ruido por algún desliz relacionado con su honra, se entregaban así al único consuelo carnal posible que les deparaba su vida intramuros.

Si miramos a nuestros parientes más cercanos, los bonobos, el profesor Christopher Lynn, que trabaja en el zoo de Nashville, describe sorprendentes comportamientos sexuales en estos monos, que incluyen frecuentes relaciones homosexuales, y trató de ver si el cunnilingus en simios tiene una historia evolutiva. Gordon Gallup también se ha ocupado de estos asuntos y sostiene que los bonobos que practican el cunnilingus no lo repiten con la misma hembra, y que experimentan un rechazo al sabor y el olor. Que es precisamente lo que resulta excitante a los machos humanos aficionados a esta práctica, aunque también depende de la hembra (mujer). Y es que hay olores que fascinan a unos individuos pero repelen a otros. Como todo en la vida, si se pone uno a pensarlo.

Se asocia esa generosidad en proporcionar placer a un cierto grado de inteligencia y empatía con el prójimo (con la prójima, cabría decir), por lo que los delfines, orcas y otros mamíferos marinos de gran tamaño podrían estar entre los candidatos, pero dadas sus dimensiones y morfología parece poco probable que los cetáceos se entreguen a esta práctica en las profundidades marinas. El modus operandi en este caso es aún un misterio que nadie ha logrado filmar.

El mito de la damisela solitaria que se alivia con los lametones de su perrito parece responder más a la calenturienta imaginación de algunos autores que a una realidad cuantificable. Naturalmente, estos comportamientos no se confiesan en las encuestas y no es fácil constatar su existencia. Además, los perritos no hablan y los gatos están descartados, por la aspereza de su lengua.

Volviendo a Michael Douglas, los amantes de esta saludable práctica le guardamos cierto rencor, pues no hace mucho relacionó su cáncer de garganta con tan noble actividad, ante el silencio y estupor de su mujer Catherine Zeta-Jones.

Fuente HTTP://WWW.YOROKOBU.ES

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Tecnicas para lamer el clítoris

¿Quieres regalar o que te regalen la mejor ración de sexo oral jamás experimentada? Atent@ a los siguientes consejos para juguetear con el clítoris de la forma más placentera.

¿Sabías que la boca es el segundo órgano más utilizado en las relaciones sexuales? En particular la lengua puede dar mucho juego y provocar sensaciones de lo más extremas si se usa adecuadamente. Aunque no existe una técnica única e infalible para dar placer, de la mano de Raquel Traba y su libro Los Placeres de Lola, desvelamos algunos consejos no solo para guiar en la exploración más profunda por la anatomía femenina, sino también, revelamos algunas técnicas para que el juego con tu clítoris sea de alto voltaje.

Lo primero es encontrar una posición cómoda. Ten en cuenta que si vais a dedicarle un buen rato a esta práctica tenéis que buscar estar cómodos.

Algunas posiciones para tener en cuenta:

• Ella arrodillada sobre la cabeza de su pareja, bajando su vulva sobre la boca de él. Puedes poner una almohada debajo de la cabeza de la persona que realiza el cunnilingus para levantarla hasta la altura de la vulva, o una colcha o acolchado doblado debajo del cuerpo de ella para que pueda descansar su peso mientras mantiene elevada la pelvis.

• Ella acostada sobre la cama con sus piernas en el suelo. Él entonces se pone de rodillas sobre el suelo entre sus piernas abiertas. En esta postura es recomendable poner almohadas bajo las rodillas y/o pecho de la persona arrodillada o debajo de las caderas de ella para levantarlas hasta el nivel de la boca.

• Acostados de lado el uno frente al otro, con la colocando sus cabezas sobre los muslos del otro.

• Acostados en el suelo de lado, en ángulo recto formando una “T”. Ella con la pierna levantada para dar acceso a la zona y él recostando la cabeza sobre el muslo interior de ella. Puede hacerse desde el frente o desde detrás.

• Está la posición tradicional donde ella está tumbada de espaldas con las piernas abiertas y su pareja entre sus muslos. Además de cómodo, puede resultar muy morboso si ella se coloca una almohada debajo de la cabeza, así puede observar a su pareja. También colocar la almohada bajo sus caderas eleva la pelvis y hay un mejor acceso por parte de la boca de él a la zona.

Entrando en faena

Porque no hay nada más comparable a las caricias de la lengua bajando hasta el sexo, ni nada tan intenso y tan íntimo como la boca merodeando por la zona más erógena, ¡Toma nota de los siguientes consejos y a practicar! Porque cada mujer es un mundo, es importante adaptar la técnica de inicio al gusto de cada mujer. La sensibilidad de la vulva y el clítoris determinan qué tipo de estimulación le gusta y a la cual responde más. Hay mujeres que prefieren un toque suave y lento, otras disfrutan más con un toque rápido y firme.

Lo más recomendable, es iniciar un juego de precalentamiento y tener presente que el clítoris es la guinda del pastel.

Recuerda que una mujer, con solo imaginar cómo su amante descienda hacia su sexo a través de excitantes insinuaciones, ya empieza a lubricar y su excitación va en aumento por momentos.

La ruta:

– No busques el clítoris inmediatamente. Si ella no está excitada de forma adecuada su clítoris estará muy sensible o completamente insensible a todas las formas de estimulación. Necesitas esperar para que sus hormonas fluyan y sus genitales se inunden de sangre. La mejor manera es empezar a recorrer con la lengua desde los dedos de los pies, tobillos, muslos, besa las ingles, abre las piernas… hasta ¡La vulva!

– Cuando la vagina está muy lubricada, chorreando y pidiendo más el clítoris va aumentando su tamaño y la lengua del chico está lista para entrar en el ruedo. “La lengua debe convertirse en una herramienta omnipresente que se deslice por todos los rincones de la vulva”, dice Raquel Traba.

– Olvídate de atacar el clítoris. Acaricia, besa y lame la parte interna de los muslos. Lame cuidadosamente el área donde se unen la vulva y los muslos. Lame lentamente su monte púbico y sus labios mayores. Tómate tu tiempo. Desliza la lengua a lo largo del surco formado por los labios mayores. Después entre sus labios mayores y menores. Si es posible introduce los labios menores en tu boca y chúpalos. Eso los irá llenando de sangre y aumentando la excitación. Lame el área entre sus labios menores justo fuera de la vagina y el orificio uretral. Si el clítoris está bien definido, desliza su lengua a lo largo de los surcos que lo separan de los labios mayores.

La bienvenida dásela a través de movimientos lentos.

Por fin llegamos a la guinda del pastel ¿Pero como hay que jugar con él? El clítoris es muy sensible, e ir con cuidado es una regla imprescindible.

Al principio no retraigas su capuchón. Dale tiempo para excitarse bien. Cuando ella parezca estar lista para explotar desliza hacia atrás su capuchón clitoridiano con los dedos lubricados, (ella puede usar los suyos propios), y lame y chupa su glande clitoridiano, exquisitamente sensible. Hazlo muy suave. Hay mujeres que requieren un toque muy ligero, a otras esto les hace cosquillas y necesitan un toque firme pero suave. Otras incluso no pueden tolerar la estimulación directa de su capuchón clitoridiano. Chupa suavemente sobre su clítoris; saca suavemente más sangre de él. Una vez que encuentres una forma de estimulación que le sea placentera, mantén esa estimulación hasta que ella experimente el orgasmo, si ella quiere. Si ella no puede experimentar el orgasmo, continúa la estimulación mientras sea placentera para ambos. El cunnilingus no necesita incluir el orgasmo para ser muy placentero y satisfactorio.

Puedes utilizar los labios a la vez que la lengua, o alternar un poco si te cansas. Aprovecha tu nariz tocando suavemente su clítoris mientras te dedicas a sus labios vaginales. También puedes incluir el uso de juguetes para penetrarla, tus dedos, mientras le realizas el cunnilingus.

5 movimientos de lengua muy satisfactorios son los siguientes:

1. Pon la lengua plana y grande como si fueras a chupar un polo y pásala despacio de arriba a bajo por la vagina.

2. Intercala tres “lentas chupadas de polo” con cinco chupadas rápidas directamente en el clítoris de izquierda a derecha.

3. Intercala tres o más “lentas chupadas de polo” con succiones de clítoris.

4. Succiona el clítoris y déjalo atrapado en la boca mientras le vas dando pequeños golpecitos con la lengua.

5. Finalmente, si a tu pareja le gusta, lame su clítoris mediante toques fuertes y rápidos.

Este apartado es muy útil para todos los hombres que nos estén leyendo en este momento. Metidos en plena faena ¿Qué significa la reacción de tu chica cuando hace…? Aquí os desvelamos algunas significados:

¿Empuja tu vulva hasta encajarla dentro de tu boca?… Tu chica está pidiendo más presión directa sobre el clítoris.

¿Se hecha para atrás cuando entra en contacto tu lengua con su clítoris?… Entonces para el carro y estimula otros lugares de la vulva, ya que lo que tu chica quiere decir, es que el contacto ha sido muy directo.

¿Si mueve las caderas?… Si las mueve hacia arriba, demanda que subas un poco la lengua, hacia abajo, entonces debes estimularla situando la lengua un poco más abajo, si las mueve muy rápido, quiere más velocidad…

Así que toma nota y ¡a disfrutar!

 

Fuente: Por Un Orgasmo Diario

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Una mordaza para mi bichito

Os he dicho muchas veces que soy una ama “homemade” y también que me encanta que me coman el coñito.

Una de las cosas que más me gustaba que me hiciera mi sumiso era sentada en el sofá que me retirara el tanga a un lado y me comiera el coño. Es una imagen fantástica sentada en el sofá y el de rodillas lamiendo como si no hubiera mañana.

No sé si es el tanga de lado o el sumi de rodillas el caso es que dejo mis braguitas empapadas…después de ese homenaje, lo mejor que se me ocurre es tumbar a mi sumi, subirme encima a horcajadas y ponerle mis braguitas en la cara, a oler. Esta acción me hace sentirme una Diosa, pasar mi lengua por sus labios y sentir mi sabor, es mmmm.

Después de esto se me ocurre otra cosa, quizá algo ruidosa. Lo mejor es hacer un “burruño” a mis bragas y amordazarle para que no haga ruido. Meto la pelotita en su boca y retuerzo sus pelotas en circulo…no quiero chillidos.

¿y tú quieres qué te amordace?

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