On the road

A veces la vida te pone personas en el momento perfecto, en el momento preciso. Son esas personas vitamina que te llenan de fuerza y de alegría, hacen tu vida un poquito más amable. Son esas personas que con una sola mirada te están diciendo muchas cosas. Eso me ha pasado con J, lo que empezó como un proyecto fetish se está convirtiendo en algo bonito. No sabría ni cómo llamarlo. Es una mezcla de amistad con un morbo brutal y la desesperación de lo prohibido.

Fui sin ninguna pretensión de nada, la simple de tomar un café con un perfecto desconocido, ni siquiera habíamos intercambiado nuestros nombres, allí estaba él, sentado. Me recibió con una sonrisa y en seguida empezamos a hablar de nuestro proyecto. Su mirada entre tímida y morbosa me cautivaba por momentos y él lo sabía. Me observaba desde la timidez del que no quiere ser descubierto. Fue un encuentro muy amable que duró poco o me supo a poco.

Él me comentó que para llevar a cabo su proyecto necesitaba crear un vínculo conmigo y que si no me importaba nos volveríamos a ver para seguir charlando.

Pasaron unos días desde este primer encuentro y me preguntó que cuándo nos volveríamos a ver, cuando quieras, le dije. Te apetece que comamos o cenemos un día, perfecto. Me encanta ese desparpajo que tiene.

Me esperaba en un bar tomando un vino, en esta ocasión lo noté serio, pero enseguida se acomodó. Tuvimos una conversación muy amena, compartimos un montón de gustos de diversas cosas, pero he decir que me ganó cuando me habló de Kerouac y la Beatnik.

Fuimos a cenar a otro lugar y me encantó lo exquisito que fue con todo, no sé si fue casualidad o me pareció que buscó un lugar donde hubiera somontano. Qué queréis que os diga un tipo que me habla de la beatnik y me lleva a beber somontano ya tienes mucho camino recorrido, me encantan esos pequeños detalles.

Nuestra conversación seguía siendo excelsa, terminamos de cenar y ya me decidía a ir a casa, pero él no paraba de meterme fichas, no me digáis cómo, pero en un momento le estaba cogiendo el cuello y me gustaba. Pero yo insistia en irme.

Empecé a caminar para coger el bus, no tú no te vas! seguía caminando me quería ir a casa o no, estaba muy confundida. En un momento le cogí por el pelo y le llevé la cabeza hacia atrás, ver esa mirada clavada en mi rostro me volvió loca. Seguía caminando, aun sigo sin entender el porqué de ese comportamiento absurdo, caminar, caminar…

Las medias se me habían roto y el dedo gordo del pie se me había colado por el agujero, llevaba ya un rato jodida, pero me daba apuro quitarme las botas, pero en un bolardo decidí subir mi pie quitarme las botas y no sé si perdí el equilibrio o él me tiró, el caso que acabé ahí en el suelo, y a él cogiendo mi pie y lamiendo en mitad de la calle.

Cogimos un taxi y acabamos en mi casa, en la puerta de mi portal le dije, Y si ahora no te dejo subir, qué?

Subimos a casa y tomamos algo, seguimos charlando, me quité las botas ahora sí, y le plante los pies en la cara. Le pellizqué un poquito los pezones y le dí unos cuantos bofetones. Fue un encuentro muy naif pero delicioso. Creo que hemos creado el vínculo perfecto para un bonito proyecto 😉

See you soon!

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12 opiniones en “On the road”

  1. Bonito encuentro para una mujer increíble! El confinamiento tiene sus cositas y una de ellas es que nos estamos perdiendo cruzarnos más a menudo con esta I. Y seguirla con la vista mientras anda concentrada, se ríe, o calla, o habla por teléfono. Y poniéndonos nerviosos rezando porque lea estas líneas… La mejor!

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  2. Que alegría saber que nos vuelves a deleitar con tus historias. Estoy ansioso por saber hacia donde deriva eso porque no te habrás pensando que nos hemos creído que te vas a quedar así.
    Me gusta que diviertas.

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  3. Hace tiempo leí que crear el frigodedo había sido una locura. Había miedo de Que la gente lo interpretase mal… comerse un dedo! Y desde el punto de vista tecnológico fue un reto. Al final una empresa italiana dio con la tecla para crear el molde y el proceso… Lo que no sabía yo es que para inventar el Frigopie ha sido más fácil!! Una buena caída, buena materia prima, una media rota (sería como abrir el sobre) y zasss! Nuevo sabor en el mercado! Eso si PremIum! 😉

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