SummerTime

El año ha sido raro, pero el verano más. Supongo que para todos. En mi caso diré que hace ya muuuuuchos años que no disfruto de vacaciones en Julio y Agosto. Este año con toda su excepcionalidad los he disfrutado. He pasado el verano en una casita alejada de la gran ciudad. En este tiempo he recibido la visita de un viejo perrete.

Nunca tuve intención de volver a jugar con él pero si estás tumbada en tu sofá con una camisetilla de tirantes y la braguita del bikini y se te arrodilla a los pies del sofá y te mira con carilla de perrillo degollado, ¿quién puede resistirse?

Empezó masajeando mis pies, era un masaje tranquilo y pausado, sus manos se enredaban entre cada uno de los dedos de mis pies. Fue subiendo por mis piernas, lamiendo cada centímetro de mi piel, siguió subiendo hasta mis axilas que devoró con avidez, resistí como pude a esa multitud de placeres orgásmicos hasta que llevé mi mano por debajo de la braguita para traerme a mi misma mi merecido orgasmo.

Como os digo ha sido raro y tan raro que tuve a este perrillo unos días en casa, así que podríamos decir que nuestra semana se convirtió en una sesión continua. Así que por la noche, estando en la cama,  mi perrito empezó a incordiarme y le ordené que bajara al suelo y se arrodillara a los pies de la cama en posición sumisa y hete aquí que me pasó lo que no me ha pasado jamás, me quedé dormida con el perrete en el suelo!!! No sé cuánto tiempo estuve dormida, pero por los comentarios de perrete debió ser un rato.
– Jo, Amita, pensaba que me iba a tocar estar toda la noche aquí durmiendo, roncabas y todo!
jajajjaa, no podía salir de mi asombro, pero reconozco que me moló esto de dejarme llevar hasta el punto de quedarme frita. Perrete solicitó subir a la cama, a lo que le sugerí que como buen perrete tenía que corretear alrededor de la cama y olisquear mis pies, coñito y proporcionarme placer, algo que hizo bien. Ha mejorado mucho, menos mal!
Dormimos placenteramente hasta la mañana, temprano, perrete me despertó metido bajo las sábanas lamiendo mis pies.
-Perrete, qué haces! no me despiertes.
– Amita he estado en el trastero, hay cosas muy chulas ahí, encierrame atado allí.
Perrete pasó los días solicitando ser encerrado, atado y amordazado en el trastero que no sucedió. Le até  a la reja de la ventana con una U de bicicleta y a la escalera de la piscina un poquito, no todo lo que me habría gustado. Me entró una especie de paranoia, pensaba que no podría abrirla y me vería con una radial cortandola para liberar a perrete. Lo que sí hice muchas veces fue pisarle la cabeza bajo el agua mmmm.
Era curioso el poder ejercicio en perrete cada vez que en el patio y tras, creo, la atenta mirada de mi vecino de al lado, le ordenaba que se pusiera a mis pies. Le decía, ¿quieres que haga magia? A mis pies! automáticamente su erección se hacía patente. En el patio yo ocupaba la tumbona y él, el suelo a los pies de ésta, la luz de mi vecino estaba encendida, pero no pude resistirme a esa comida de coñito en la tumbona.
Vuestro verano cómo ha ido?
Continuará
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