¿Quién fue la primera Dominatrix del mundo?

Un poquito de historia, me ha parecido muy interesante compartir. La primera Dómina Profesional.

Aquí la publicación original. La traducción a cargo de @SubPsychedelic. Good Dog!

¿Así que quién fue la primera Prodom — Dominatrix Profesional? A la que debería definir aquí como una mujer que hubiera perfeccionado su arte, tuviera su propia mazmorra con equipamiento especializado y una clientela generosa. Bueno, la palabra “dominatrix” no se usó en su sentido moderno hasta la década de 1960, donde se acuñó por primera vez en la ficción erótica popular y en las películas de serie B que trajeron su uso más popularizado. Sin embargo, si dejamos eso a un lado la primera dómina establecida y documentada, entonces llamada una “mujer flageladora” fue la infame Theresa Berkley… Pero antes de que la conozcamos, vamos a poner el contexto para ver cómo surgió el rol actual de dominatrix.

Le Vice Anglais – The Flagellation Brothels of Victorian London

La era Victoriana (1830-1901) era de morales rígidas y estrictas, sensibilidades refinadas y sexualidad reprimida. Fue también un periodo de obsesión con el castigo corporal evidente en la pornografía flagelante, la literatura erótica y los documentos de la época.

Así que no sorprende que existiera una floreciente red de prostitutas ofreciendo flagelación a sus clientes (la prostitución era, interesantemente, legal). De acuerdo con el Profesor Van Yelyr en The Whip & The Rod (1941), parece que las mujeres flageladoras “regentaban 20 establecimientos espléndidos en Londres y se conocían como ‘el vicio inglés’ ”.

El “English” en The English Mansion, el nombre de esta web, es en realidad un juego de palabras con esta famosa expresión y no, de hecho, declara que todas nuestras dóminas sean inglesas. Admitimos y apoyamos dominatrix de todo el mundo 🙂 

Habiendo investigado el número de prostíbulos “flagelantes” en Londres, el psiquiatra de Berlín Iwan Bloch (bajo el pseudónimo Dr. Eugen Dühren) concluyó en 1909 que “Inglaterra hoy es la cuna de la flagelación sexual”. (Sus estudios sobre sexualidad influenciaron a Sigmund Freud.)

Este interés en la algolagnia (placer sexual y estimulación derivado del dolor físico) parece ser el resultado, al menos en parte, de las experiencias de azotes en la escuela pública. Ronald Pearsall en Night’s Black Angels – The Forms and Faces of Victorian Cruelty (1975) escribe, 

“El resultado de la predilección de la escuela pública por los azotes, fue que más tarde en la vida… Había un número considerable de hombres jóvenes ansiosos y a veces desesperados por recuperar las sensaciones perdidas, y para ellos surgieron los prostíbulos de flagelación”

El altamente respetado poeta británico del siglo 19, Algernon Charles Swinburne (1837 -1909) era bien conocido por estar completamente obsesionado por el castigo corporal. Esto fue un resultado de su experiencia en el Eton College, una escuela pública (en realidad las escuelas públicas eran instituciones privadas independientes) y un número de sus poemas hacen referencia a la flagelación, incluyendo este verso,

S W I S H I N G

swishing sounds just so

the birch’s kissing

blessing bottoms

so they glow

brightly blushing

even bleeding

from the mighty bushy blows

Se sabe que a finales de 1860 era un visitante regular de un burdel de flagelación, que se cree que era el Verbena Lodge en 7 Circus Road en St John’s Wood y cuya propietaria era Mrs Doris Addams. Así que el escenario parecía listo en el Londres victoriano para los inicios del mundo volátil de las Prodom.

En su libro, Index of Forbidden Books que fue editado en torno a 1880, Henry Spencer Ashbee describe cómo en los inicios del siglo 19,

“… establecimientos muy suntuosamente decorados, dedicados exclusivamente a la aplicación de las azotainas, no eran raros en Londres; y las mujeres de la ciudad servían, digamos, como aprendices para adquirir el arte de manejar la vara con gracia y efectividad. Sería fácil formar una lista muy larga de estas mujeres flageladoras, pero debo contenerme y mencionar solo algunas. Mrs Collett fue una latigadora notable, y se sabe que George IV la visitó; ella tenía un establecimiento en Tavistock Court, Covent Garden…”

Así que dado que el Rey supuestamente estaba visitando una mujer flageladora, podemos ver cómo de aceptable y extendido, aún de una forma secreta e hipócrita, era visitar a una mujer flageladora — a las que también se llamaba ‘Governesses’

Theresa Berkley – La Primera Señora de la Dominación Profesional

La más famosa de estas mujeres flageladoras (y una de las primeras, ella es anterior a la época Victoriana) era Theresa Berkley, nacida en torno a 1750. Dirigía un burdel de flagelación de clase alta, el ‘White House’ en 28 Charlotte Street (ahora Hallam Street) Marylebone, London desde aproximadamente 1787 hasta 1836. Se la describió como una experta de todas las formas de tortura y sus talentos fueron ampliamente buscados por la aristocracia del momento.

Todas las citas que siguen son extractos de la entrada sobre ‘Flagelación’ en el Index of Forbidden Books de Ashbee, que creo coloca a Miss Berkley como la probablemente Primera Señora de la Dominación Profesional. “Sus instrumentos de tortura fueron más numerosos que los de cualquier otra governess. Su surtido de varas era extenso y conservado en agua, y así lucía siempre verde y flexible: tenía mangos con docenas de puntas de látigo en cada una; una docena de látigos de nueve colas de distintos tamaños, algunas con pinchos incrustados, varias varas delgadas y curvadas; correas de cuero como guías de carruaje; palas, hechas de puro cuero grueso, con clavos atravesados, y pieles endurecidas encallosadas por tantos años de flagelación. Cepillos de acebo, cepillos de furze; uno espinoso de hoja perenne, llamado arbusto de carnicero; y durante el verano, jarrones de vidrio y porcelana llenos de un suministro constante de ortigas verdes, con los cuales a menudo resucitaba a los muertos.”

“Por tanto, en su tienda, quien sea que fuera lleno de dinero podía ser azotado, castigado, disciplinado, pinchado, cepillado, ortigado y torturado hasta que se hartara.”

“Mrs Berkley también tenía en su segunda planta, un gancho y una polea colgados del techo, del que podía sujetar a un hombre de las manos. Esta operación está representada también en sus memorias.”

El Potro de Berkley

En 1828 empezó a usar un marco de flagelación hecho a medida al que se refería como ‘caballete’ aunque con el tiempo se acabó llamando El Potro de Berkley (The Berkley Horse)

“Una notoria máquina fue inventada por Mrs Berkley para flagelar a los caballeros, en la primavera de 1828. Era capaz de abrirse un rango considerable, y de poner el cuerpo en cualquier ángulo que se deseara. Hay una ilustración en las memorias de Mrs Berkley, representando a un hombre sobre él, muy desnudo. Una mujer está sentada exactamente debajo, con su pecho, ombligo y vulva expuestas, ella está manejando su émbolo (masturbando su polla dura) mientras Mrs Berkley está azotando su trasero”

“Una mujer está sentada exactamente debajo, con su pecho, ombligo y vulva expuestas, ella está manejando su émbolo”

En una carta preservada, un cliente que escuchaba sobre el Potro de Berkley ofreció el siguiente precio a Mrs Berkley por sus servicios, “una libra esterlina por la primera sangre, dos libras esterlinas si la sangre llega a mis talones, tres libras esterlinas si mis talones están bañados en sangre, cuatro libras esterlinas si la sangre llega al suelo y cinco libras si tienes éxito en hacerme perder la conciencia.”

Después de su muerte en 1836, sus memorias, que habían sido anunciadas desde tiempo atrás, fueron retenidas por el ejecutor de sus voluntades, el Dr. Vance. Y, tristemente como tanto material erótico y sexual de la época fue destruído. Se rumoreaba que contenía cartas comprometidas de algunos miembros del establishment. The Society of Arts at the Adelphi (ahora la Royal Society of Arts) tomó posesión del Potro en 1837, con una exhibición pública promovida por el publicador radical George Cannon. Una ilustración del aparato se reprodujo en la edición original de 1880 del Index of Forbidden Books, sin embargo, no está claro qué pasó con el invento.

Dejó sus considerables propiedades a su hermano que había sido un misionero en Australia por más de 30 años. Cuando descubrió el origen del que provenía el dinero, sin embargo, renunció a todo derecho y finalmente toda la propiedad, valorada en £100,000 (unas 11 millones de libras en dinero actual) se cedió a la corona.

 

0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *