El Sueño III

Por sumiso servus

Había pasado otro rato cuando decidieron volver para liberar mis pies y llevarme a la sala de estar. Sentado en el sofá de cuero negro no me atrevía a mirarlas a la cara e intentaba centrarme en mantener cerradas las piernas no fuera que a mi pene le diera por volver a ponerse enhiesto ante tanta humillación.

  • Joan, levanta la mirada. – Me dijo la mujer madura… – ¿O he de llamarte sumiso servus? – preguntó sonriendo.

En ese momento si que me quedé helado ¿Cómo conocían mi nick Femdom? Pero no pude evitar obedecer y contemplar a las dos extrañas. La chica joven había terminado por ponerse un pantalón gris oscuro de pijama, la mujer al mando se mostraba más excitante y arrebatadora. Llevaba un vestido negro con encajes que terminaba en una falda de tubo. Sus curvas se marcaban bajo el vestido y su pronunciado pecho, aunque cubierto, llamaba toda mi atención. Sus piernas firmes, curtidas a golpe de gimnasio eran de admirar y no podía resistirme a quedarme embobado mirando sus pies enfundados en tan deliciosos zapatos que mostraban unos dedos pintados del mismo color rojo pasión que las manos. Su rostro era casi tan angelical como el de la chica joven y tengo que decir que la superaba en belleza. El rojo carmesí de sus labios era atrayente y sus ojos verdes se clavaban en mí como la noche anterior, rodeados por unas infinitas pestañas que marearían a cualquier admirador.

  • Vamos, cierra la boca que se te cae la baba. – dijo la chica joven algo molesta. Mi entrepierna me había vuelto a delatar. 

La mujer madura volvió a sonreír.

  • Bueno, vamos al grano. Te habrás llevado una sorpresa esta mañana. Hoy te has despertado con dos amas, como por arte de magia.
  • Eeeh…no sé qué decir – dije tontamente.
  • ¿Quién te ha dado permiso para hablar? – Tragué saliva – Como iba diciendo, a partir de hoy tendrás el honor de servirnos como esclavo durante un periodo de prueba. Si lo pasas podrás convertirte en nuestra propiedad de forma permanente, si fallas…
  • Pero que quede una cosa clara, cerdo – dijo la chica joven mirándome amenazadoramente – Nunca le pondrás las manos encima a Rebeca ¿Has entendido?
  • Para ti, gusano, Ama Rebeca y Ama Paula.
  • ¿Gusano? Me gusta ese nombre – dijo la chica más joven riendo.

En ese momento Ama Rebeca se giró hacia su compañera y acariciándola en el mentón le dio un apasionado beso con lengua que me sorprendió. Iba a ser el esclavo de una pareja de mujeres. Se me tuvo que notar la sorpresa…

  • No pongas esa cara, gusano. Vas a tener el gran privilegio de servir a dos damas sin sexo de por medio. Es la forma de dominación más pura.
  • Bueno, sin sexo que no sea oral… – dijo Ama Paula con una risita.
  • ¿Y cómo se le da el tema? – dijo la otra dama. Parecía que yo no me encontrara en la sala.
  • Pues no está mal pero tiene que mejorar muchísimo.
  • Comprenderás la gran oportunidad que te damos…lo de hoy sólo ha sido un jueguecito para divertirnos. Y ya vemos que te ha gustado también. – dijo señalando mi entrepierna.
  • Por supuesto, tú te ocuparás de los gastos durante tu periodo de adiestramiento y tendrás que ir cambiando poco a poco aspectos de tu vida cotidiana que no nos gustan un pelo.

¿Aquellas mujeres me habían estado siguiendo? Estaba claro que me conocían muy bien mientras que para mí ellas eran unas totales desconocidas.

  • No podemos decirte por qué has sido seleccionado pero puedes sentirte afortunado por ello. Esto no es una fantasía ni una película porno. Trabajarás duramente y nos servirás con toda tu alma. A cambio de nuestra felicidad y bienestar te recompensaremos con humillación y control. Y de vez en cuando te castigaremos cuando haya que corregirte.
  • Como hombre nunca serás nada más que un animal, un objeto o un juguete en nuestras manos. No tendrás ni voz ni voto y poco a poco iremos dominando cada aspecto de tu vida.
  • Suena muy fuerte la primera vez que se oye…  – dijo Ama Rebeca mirándome seriamente – Pero esta es tu oportunidad, no te daremos otra.

Aquello me sonó serio y definitivo ¿Podría dar el gran paso y perder la vida que me había construido tras tantos años? Sentía vértigo.

  • Pero vuelvo a decir, esto es el mundo real y será una decisión tuya si te sometes a nosotras o no. Olvida todas esas fantasías de dominación forzada 24/7 – dijo Ama Rebeca levantándose y acercándome unas tijeras sobre la mesa. – Si no aceptas comenzaremos de nuevo la búsqueda. Seamos serios, sabemos que ésta no es una decisión que se pueda tomar a la ligera. Tómate tu tiempo y si te decides a dar el gran paso preséntate en el mismo local en el que nos conocimos el sábado que viene, sobre las 11. Estaremos en la barra. Si no acudes interpretaremos que no aceptas el acuerdo.

Ama Paula se despidió de mí con una caricia tal y como se haría con una mascota, mientras que Ama Rebeca dejó en mi mejilla la marca empresa de sus ardientes labios y me dijo al oído.

  • Piénsalo bien, servus.

Aquella semana se me hizo eterna. Por las noches no podía pegar ojo y esto hacía que en el trabajo me encontrara nervioso y taciturno, simplemente no podía concentrarme. Situaciones cotidianas como oír unos tacones repiqueteando en el suelo pulido, atisbar una leve muestra del sujetador de una compañera o ver a mi atractiva jefa dando órdenes a un subordinado, me excitaban. En el estudio de arquitectura mis compañeros de trabajo notaron mi extraña conducta pero no supieron a qué achacarla. Incluso una atractiva compañera que nunca había hecho caso a mis insinuaciones dejó caer que quizás me había enamorado y me estaban dando plantón. 

Yo por mi parte me sentía nervioso ante lo que me había ocurrido aquel fin de semana. Si no hubiera sido por las marcas que aún tenía en mis muñecas tras los varios intentos por cortar la brida que me habían impuesto mis captoras, hubiera pensado que todo había sido producto de mi imaginación. No podía evitar llegar a casa tras el arduo día de trabajo y con la cara invadida por un calor extraño como de fiebre, encender el ordenador del estudio y masturbarme frenéticamente ante imágenes de dominación femenina. Pero al terminar me daba cuenta que al contrario que en otras ocasiones aquello ya no me llenaba, me quedaba insatisfecho.

Por aquel entonces aún llevaba un blog a modo de diario anónimo en Internet. Utilizaba también mi pseudónimo “servus” para hacerme cuentas en otros espacios de la red como Fetlife, Twitter o Facebook. Aunque había tenido algún contacto con sumisos y amas en chats y foros, nunca había estado cerca de la dominación real, ni si quiera virtual. Vale, había jugado con algunas ex durante mi juventud pero en la pareja vainilla siempre habían sido eso, juegos. La relación siempre se acababa debido a mi insatisfacción. Buscaba algo más y en las redes sociales llevaba años fracasando debido a miedos e inseguridades. Y no quiero dejar tampoco atrás aspectos como el engaño y la falta de confianza que destilaban algunas supuestas dominatrices que en más de una ocasión habían intentado chantajearme. Abrí mi blog “La jaula de servus” y harto de tocarme me dispuse a escribir una entrada anómala en la ristra de publicaciones deprimentes de mi vida diaria. Era corta y concisa, como un comentario:

>>Hoy es viernes y voy a tomar una decisión que puede que lo cambie todo. Como sabéis llevo años buscando una oportunidad para servir a una mujer y por fin se me ha presentado. Pero esto implicaría dar un salto al vacío para el que no me veo preparado, me da vértigo sólo pensarlo. No estamos hablando de dominación virtual ni de sumisión, me estoy refiriendo en convertirme en el esclavo de una pareja de mujeres. Mañana es el día en el que tengo que someterme y comenzar un nuevo camino, y todavía tengo dudas ¿Puedo fiarme de unas extrañas?<<

Apagué el ordenador justo antes de irme a cenar y aunque seguía pensando en ello, por increíble que parezca casi me había decantado por la vía fácil: no me veía con coraje para perseguir mis sueños. Tal vez no fuera capaz de resistir el entrenamiento ¿Y si no me eligieran una vez lo hubiera dado todo y hubiera modificado mi vida hasta tal punto que no hubiera marcha atrás? Es verdad que no tenía apenas familia ni amigos con los que tuviera contacto diario pero estaba seguro que el experimento se acabaría notando en mi círculo más íntimo. Por no hablar de lo peligroso que podía ser ponerme en manos de unas desconocidas. Realmente ya había estado sometido bajo su yugo pero todo podía ser parte de un maquiavélico plan para aprovecharse de mí de una u otra forma, saliendo como de costumbre escaldado. Aquella semana se me había hecho muy larga y decidí consultar con la almohada la decisión.

Casi en la frontera del sueño, en el duermevela de medianoche, la pantalla iluminada del iPad llamó mi atención: me habían dejado un comentario en el blog. Esto no era una cosa que ocurriera todos los días, por triste que parezca, y decidí incorporarme y leer el mensaje. Para mi sorpresa, el comentario se había hecho en mi última entrada y procedía de una persona muy querida: Lady Alicia. 

Lady Alicia era una buena ciberamiga que conocía desde hacía muchos años. Allá por mis comienzos en los foros de dominación femenina, había participado intensamente en una web ya extinta llamada Círculo BDSM. Entre las amistades que había hecho allí se encontraba esta gran dama que había pasado a ser con el tiempo, una especie de tutora en el mundo Femdom para mí. Fue la distancia lo que hizo que nuestra relación no pasara a mayores ya que ella vivía al otro lado del charco y no estaba interesada en dominación virtual. Hacia mucho tiempo que no hablábamos y me sorprendió agradablemente leer un mensaje suyo. Tras las típicas frases de enhorabuena por mi humilde blog, pasó a la cuestión que nos interesa:

>>También te quiero dar la enhorabuena por haber sido elegido por estas damas. Sabes que no es por casualidad y que no tendrás oportunidad igual. Creo que nos conocemos lo suficiente para que sepas mi opinión. Puede que no estés preparado para ser un buen esclavo pero tienes actitud y educación. Sométete, obedece todas las órdenes que te den lo mejor que puedas y acepta los castigos con humildad. Acalla ese machito que todos los hombres lleváis dentro y ríndete ante el poder de la mujer. Seguro que te irá muy bien.<<

Un beso

Lady Alicia

Aquella noche no pegué ojo. Tenía que tomar una de las decisiones más importantes de mi vida.

Capítulo 1

Capítulo 2

0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *