La divertida actividad de confinamiento de Lady Jessica

Ahí va el confinamiento de Lady Jesiica, espero que os divierta.

Traducción a cargo de @SubPsychedelic.

Aquí entrada original.

La actividad de confinamiento de Lady Jessica

Mi querida Mistress Scarlett

Qué chico tan suertudo es bb, estoy segura. Particularmente me encanta pensar que para comer o beber cualquier cosa, tiene que esperar a que escupas. Sería precioso pensar en el sumiso esperando – quizás hambriento después de acostarse pronto sin cenar la noche de antes, sujetando una galleta seca para ser escupida, mientras su mistress está absorta en un libro o una revista. Ella podría estar ahí media hora, o incluso deambular antes de que de repente casi sin querer dijera “Ah, sí!” y otorgara el regalo.

Espero que tú estés bien y feliz y que bb esté sano, así como hostigado y miserable por supuesto. He estado disfrutando tu blog, como siempre, pero sentía que no tenía nada que contribuir en los últimos temas. Sobre el confinamiento, sin embargo, pensé que podría compartir mi última manera de divertirme incluso ante las actuales y desafiantes circunstancias.

Skivvy ha estado, obviamente, teletrabajando durante las últimas nueve semanas o así y va a seguir haciéndolo durante el futuro cercano. Aquí en Francia, el confinamiento se ha relajado un poco pero la recomendación del gobierno es que aquellos que puedan teletrabajar deberían continuar haciéndolo y el jefe de skivvy solo permite volver a aquellos que realmente necesitan estar en la oficina. El trabajo de skivvy es todo números (y profundamente sin sentido, hasta donde sé aunque debo confesar que nunca me he molestado en entender cómo gana el dinero para mí), así que no necesita contacto humano. Incluso cuando las cosas eran normales (aunque su vida ha sido de todo menos normal durante más de 10 años ya) skivvy solo iba a la oficina más o menos la mitad de los días laborables; el resto los usaría en su “estudio”. Como he escrito, su entorno de teletrabajo es un estudio de contrastes: la mitad de la habitación, en panorámica, una despacho de casa normal, la otra mitad parece más bien la sala de castigo de una gobernadora realmente sádica; y él también va vestido mitad y mitad: oficinista de cintura para arriba, sissy sometida debajo.

Naturalmente, no ha podido visitar la peluquería durante este tiempo. No como muchos otros hombres de mediana edad, Skivvy tiene la cabeza llena de pelo. Aunque ocasionalmente le he dado un corte de castigo con maquinilla e incluso una vez le rapé hasta la calva por diversión (le dijo a sus compañeros que era una apuesta tonta), me gusta que su pelo sea razonablemente largo, ya que me encanta tirar de él. A veces, sin palabras ni aviso, le agarro con la mano firme, retuerzo y giro mientras bajo mi brazo a la altura de la cintura y marcho hacia lo que sea que tenga planeado para él, y skivvy se tropieza y aúlla detrás, mientras avanzamos. El pelo también ofrece de lejos el mejor agarre cuando su cabeza necesita sumergirse repetídamente en agua fría, que es algo que pasa mucho.

Así que… Ocho semanas sin un corte y su pelo está más bien largo. Largo como de chica, de hecho. Muchas posibilidades ahí…

Empezamos con coletitas. Al principio, eran poco más que mechones, pero tan pronto como eran suficientemente largos como para poner una cinta del pelo, coletas fueron. Pedí un kit de peluquería online que parecía dirigido a niñas de ocho años: tenía coleteros y cintas elásticas con estrellas y adornos; todo en rosa, algunos con unicornios y hadas. El look clásico de dos coletas era divertiso, por supuesto, especialmente cuando añadí campanitas a los coleteros, pero experimenté también. Mi favorito era el look de tres coletas, la tercera era un mechón cayendo directo desde su frente. Oh, parecía tan tontito, y se lo recordaba el aleteo y el campaneo, cada vez que movía su cabeza (su cabeza se empezó a mover violentamente, como confieso querida, ¡simplemente no me pude resistir darle una buena torta fuerte en la cara antes de encerrar su carita llena de lágrimas entre mis muslos!).

Pronto el pelo creció lo suficiente como para usar una banda elástica de verdad y empezamos a experimentar con coletas, nudos tipo piña, coletitas de chica. Le he enseñado a sacudir la cabeza de forma sugerente en respuesta a mis intentos de elogiarle lo guapo que está. Adornos y brillitos, diademas y cintas adornaban esos dulces moños, para completar la imagen de niñita de 8 años presumida, en el cuerpo de un hombre adulto pero profundamente infantilizado y humillado!

No obstante, todo esto era una mera preparación para mi gran diseño, que estaba determinada a no arruinar por intentarlo antes de que fuera posible: dos trencitas.

Un día, decidí que sus coletas eran suficientemente largas, le senté y empecé a peinar vigorosamente su pelo hacia atrás, tirando fuerte (¿dolorosamente fuerte, debo decir?) en una rutina que él pensaba que era la habitual. Pero entonces, en vez de enroscar una cinta alrededor tan prieta como pudiera para dejar un mechón suelto, empecé a trenzar.

Había lo suficiente! Soy bastante habilidosa con mis dedos y estaba orgullosa de hacer una limpia y firme trenza más o menos de 8 centímetros. El coletero, ajustado, y al otro lado. Al final: dos pequeñas trenzas, dulces, colgantes, cada una rematada con un adorno de plástico en rosa elástico con brillos dorados! Le dije que moviera su cabeza y lo hizo miserablemente, y se sacudieron brillantemente. Estoy segura de que tus lectores me perdonarán por caer otra vez en la tentación de abofetearle alegremente de izquierda a derecha y otra vez de vuelta: era una visión tan ridícula!

Eso fue hace dos semanas y ahora sus trenzas son de más de 10 centímetros. Trenzas de verdad! Los extremos los teñí de rosa brillante (las trenzas están bien atadas detrás de su cabeza durante las horas de teletrabajos, para que ningún compañero o cliente pueda ver su peinado de chica a menos que gire la cabeza lo suficiente para permitirlo — que, no hace falta decirlo, ¡tiene mucho cuidado para no hacerlo!)

No puedo resistirlo: van a crecer tanto como pueda anudarlas y ahí se van a quedar: para siempre. Cuando esta situación bizarra acabe y él vuelva a la oficina (y quizás no lo haga, como comenté, no está lejos de haber ganado suficiente dinero para que yo decida que se acoja a prejubilación y entre a una ardua vida de acoso) tendrá una coleta. No rosa, vaya, eso tendremos que teñirlo otra vez. Pero muchos hombres de mediana edad tienen coletas, aunque parezcan ridículos (aunque no tan ridículos como su realidad). Quizás sus compañeros asuman que ha tenido la crisis de los 50 y especulen si le van a ver con una rubia y un deportivo rojo (no: no lo verán)

¡Oh, espero que las trenzas crezcan largas! Tengo planes. No los diré aquí, porque tu blog es de los pocos sitios de internet aprovados para que skivvy navegue sin permiso. Pero simplemente diremos que hay muchas cosas que se pueden hacer con las trenzas, de las que diademas y campanitas son solo el principio. ¿Y si las pusiéramos colgando de los lados como Pippi Calzaslargas? — ¿Preferiblemente en grandes tirabuzones? No estoy segura de como conseguir eso, seguramente con guías, pero quiero intentarlo. Y, querida, ¡una coleta larga es tan práctica! Se puede tirar — tirar fuerte y repetidamente en direcciones inesperadas maravillosamente — se puede atar a cosas, ya sean cosas fijas (como una anilla en la pared o en el suelo), o cosas móviles. Cosas pesadas, incluso.

Sí. Trenzas para ti, skivvy. Ni te atrevas a quedarte calvo, ¿entendido? Estaré muy, muy decepcionada… ¡Y sabes lo poco que nos gusta a los dos cuando eso pasa!

Sinceramente tuya y en sororidad,

Lady Jessica

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