Beneficios del Bondage: Las Personas Que Practican BDSM Son Más Sanas Que Las Personas “Vainilla”

No sé qué tan cierto esto que reza en el título, pero el artículo me ha parecido interesante para compartir.

Aquí la publicación original. La traducción a cargo de @SubPsychedelic. Good boy! 😉

Pese a que sus preferencias sexuales están listadas en la quinta edición del “Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales” (“Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders”, conocido como DSM-5) como potencialmente problemáticas, las personas que juegan con látigos y cadenas en el dormitorio podrían ser en realidad más sanas psicológicamente que aquellas que no.

Un nuevo estudio ha encontrado que las personas que practican bondage, disciplina, sadismo, masoquismo, o BDSM, puntúan mejor en diversas medidas psicológicas y de personalidad que las personas “vainilla” que no interactúan con esos particulares actos sexuales. El BDSM es una práctica sexual alrededor de esos cuatro fetiches.

El BDSM está listado en el DSM-5, la edición más reciente del manual definitivo de la psiquiatría, como una parafilia, o fijación sexual inusual — una etiqueta que ha causado controversia entre las comunidades kink y los psiquiatras, que tampoco tienen claro si las preferencias sexuales deberían pertenecer al catálogo de los trastornos mentales. Tal y como está escrito, el DSM-5 no etiqueta el BDSM como un trastorno a menos que cause daño al practicante o a otros. [Hot Stuff? 10 Unusual Sexual Fixations]

Controversia kink.

Sin embargo, algunos psiquiatras ven la inclusión del BDSM y de otros kinks en el manual como estigmatizante, particularmente porque los estudios han fallado en probar que disfrutar del sexo junto al dolor esté vinculado a problemas psicológicos. El nuevo estudio, publicado el 16 de mayo en el Journal of Sexual Medicine, halló que, de hecho, los practicantes de BDSM podrían ser mejores psicológicamente hablando que el público general.

Las personas que practican BDSM “o bien no difieren de la población general o si lo hacen, siempre difieren hacia una dirección más favorable,” dice el investigador del estudio Andreas Wismeijer, un psicólogo en la Nyenrode Business University en Países Bajos que dirigió el estudio mientras estaba en la Universidad de Tilburg.


Wismeijer no pretendía estudiar la salud psicológica de los aficionados al BDSM. Su investigación se centra normalmente en la psicología de los secretos y el secretismo. Una reunión casual con el fundador del foro Web más numeroso de BDSM en Países Bajos le convenció de que el grupo sería una población interesante de estudio en cuanto a cómo se guardan los secretos y quién los guarda.

Wismeijer y sus compañeros pusieron una solicitud en el foro para que la gente de la “escena” del BDSM fueran parte de diversos cuestionarios psicológicos online. También buscaron participantes que no hicieran BDSM a través de la web de una revista femenina, una web de secretos personales y la web de una universidad.

¿Obsesión sana?

Ninguno de los participantes sabía de qué trataban las encuestas, más allá de que eran sobre “comportamiento humano”. Así con todo, los 902 practicantes de BDSM y los 434 participantes vainilla (no BDSM) rellenaron cuestionarios sobre personalidad, sensibilidad al rechazo, estilo de apego en relaciones y bienestar.

Los investigadores eligieron estas líneas básicas porque los estudios previos sobre la comunidad BDSM se centraron en conclusiones funestas — como si son más proclives a trastornos mentales o presentan más violaciones y abusos comparados al público general (no lo hacen, según estos estudios)

Los nuevos resultados revelan que en un nivel básico, los practicantes de BDSM no parecen más problemáticos que la población general. Son más extrovertidos, más abiertos a nuevas experiencias y más conscientes que los participantes vainilla; también eran menos neuróticos, un rasgo de personalidad marcado por la ansiedad. Los aficionados al BDSM también puntuaron más bajo que el público general en la sensibilidad al rechazo, una medida para saber cuán paranoicos somos sobre si les disgustamos a otras personas.

Las personas en la escena BDSM reportaron niveles más altos de bienestar en las últimas dos semanas que las personas fuera de él, y reportaron mayores sentimientos de seguridad en sus relaciones, según los investigadores.

Entre los practicantes de BDSM, el 33 por ciento de los hombres se declararon sumisos, el 48 por ciento dominante y el 18 por ciento “switch”, lo que equivale a alternar entre roles sumisos y dominantes en la cama. En torno al 75 por ciento de las mujeres BDSM fueron sumisas, el 8 por ciento dominantes y el 16 por ciento “switch”. [10 Surprising Sex Statistics]

Estos roles mostraron algunas correlaciones a la salud psicológica, como que las personas dominantes tienden a puntuar más alto en todos los cuadrantes, las personas sumisas más bajo, y las “switch” en lugares intermedios. Sin embargo, las personas sumisas nunca puntuaron más bajo que los participantes vainilla en salud mental, y frecuentemente puntuaron más alto, dice Wismeijer para LiveScience.

“Entre la comunidad BDSM, [las personas sumisas] son siempre percibidos como las más vulnerables, pero aún así, no se encontró ningún resultado en el que las personas sumisas puntuaron menos favorablemente que el control.”, dijo.

Salud sexual

El estudio se limita en cierto modo por una población limitada y voluntaria y por el hecho de que los practicantes de BDSM podrían estar respondiendo de manera que parezcan mejores y eviten el estigma, según Wismeijer — aunque el hecho de que los participantes no supieran las razones del estudio disminuye esa preocupación hasta cierto punto. Estos resultados son una razón para que los profesionales de la salud mental tomen una actitud de aceptación hacia los practicantes de BDSM, dice Wismeijer.

“No obtuvimos ninguna evidencia que sugiera que las personas que practican BDSM tienen un perfil psicológico dañado o tienen algún tipo de psicopatología o trastorno de personalidad”, dijo.

Wismeijer no está exactamente seguro de por qué los practicantes de BDSM podrían ser psicológicamente más sanos que el público general. Tienden a ser más conscientes de sus deseos y necesidades sexuales que las personas vainilla, dijo, lo que podría traducirse en menos frustración en la cama y en las relaciones. Llegar a la paz con sus preferencias inusuales en el sexo, y elegir vivir el estilo de vida BDSM podría conllevar un trabajo psicológico duro que se traduzca en positivo a la salud mental.

Un estudio por sí mismo no debería determinar si una condición está recogida en el DSM-5 o no, dijo Wismeijer, pero además al combinarlo con otras investigaciones, los nuevos hallazgos sugieren que el BDSM está mejor visto como un estilo de vida, si acaso un estilo de vida ligeramente extraño.

“No estoy tan convencido de que el BDSM debiera estar recogido en el DSM-5”, dijo.

 

Un día cualquiera II

El encuentro pintaba bien, ya había pasado una semana desde el anterior. Las órdenes eran claras y precisas. No tocarse, ni correrse desde entonces. El juego comenzaría cuando saliese de casa y se dispusiese a venir a la mía.

Orden: Ponte el plug cuando vayas a salir de casa, mandame el enlace y avisame cuando salgas.

Os contaba el otro día ,que el plug este es una cosuca que puedo controlar con una app desde el móvil. Imaginad lo que es dar el control de semejante cosa a I.

Me avisó que salía de su casa y en ese momento empecé a hacer vibrar el cacharro, a cada subida de intensidad recibía un mensaje en  mi móvil en la que él hacía patente su excitación.

Me avisó de que ya estaba cerca y apagué la intensidad, para volver a ponerla a tope en el momento que tocó el timbre de mi puerta. Abrí y le recibí con una sonrisa pícara. Me dio un abrazo enorme y nos fundimos en un beso, le separé y le indiqué como otros días lo que tenía que hacer nada más entrar a mi casa que era besarme los pies.

Estuvimos charlando mientras tomábamos algo y yo mientras seguía jugando con el plug, me encantaba sentir la vibración en el sofá. Me subí a horcajadas encima de él y sentí su erección y la vibración, coño! casi conseguía sacarme a mí un orgasmo.

Yo creo que ya estábamos lo suficientemente a tope como para irnos a la habitación. Él fue a 4 patas como ya viene siendo costumbre, allí me subí encima de él a caballito. El próximo día creo que lo haré en el trayecto para que me transporte hasta la habitación.

Se mantuvo un rato a cuatro patas que yo aproveché para tumbarme en la cama y posar mis piernas sobre él.

Le pedí que se levantara y se empezara a masturbar, recordad que llevaba una semana sin, empezó muy alegre y con una sonrisa de oreja a oreja que iba cambiando según le iban llegando las ganas de correrse.

-I me puedo correr? NO. y cerraba los ojos. No cierres los ojos y levanta la cabeza.

Es curioso como la mayoría de los sumisos venís con la cabeza gacha y los ojos cerrados. Qué es eso! A mi me gustan los tios con la cabeza bien alta y orgullosos de servir. La cosa cada vez se iba tensando más y le pedí que parase y me diese caricias y me fuera desnudando. Sentir las caricias, lo besos, su nariz en mi coñito…ufff esas son las sensaciones que me encantan. Varias veces sacó la lengua para comerselo pero solo tenía permitido olfatear. Mi excitación ya estaba a tope y le ordené comérselo. La verdad es que las primeras veces lo hizo muy bien, pero esta me hizo retorcerme de placer.

Después de ese orgasmo vinieron varios, ya que me subí encima de él y me lo estuve follando y llegando al orgasmo en repetidas ocasiones, y otra vez ordenandole no cerrar los ojos. En un momento dado y después de 5 orgasmos (creo) ya estaba derrotada y me tumbé a su lado, lo que aprovechamos para cambiar la postura y que él me follara por detrás y entonces llegaría mi nuevo orgasmo y en ese mismo instante me dí cuenta que también el suyo, que arruine parando en seco mi movimiento de cadera.

Y como todo lo que sale entra, le obligue a tragar toda su leche del condón como si de un flax se tratara.

Fuimos a cenar y charlar un rato que se convirtió en una velada muy amable. Me encanta compartir estos momentos con los perretes. Me encantó tenerlo ahí con mi pijama que le quedaba por la rodillas 🙂 (me hubiera encantado ponerle unas braguitas mías :/)

Nos fuimos a dormir, ya era bastante tarde, momento que aprovechamos para guarrear otro rato. Era curioso, estábamos los 2 muertos de sueño pero no podíamos para de toquetearnos, finalmente conseguimos quedarnos dormidos.

Nos despertamos y mi perrete ya estaba con su erección a tope como a mi me gusta! quién quiere jaulas si puede tener a un perrete todo el día palote por la casa, usándolo a su antojo.

Le cogí del pelo y le dirigí hasta mi coñito para que tomara su desayuno, mi delicioso coñito, me lo volví a follar y esta vez, sí, le dejé que se corriera y disfrutara de su orgasmo. Desayunamos y hasta otro día. Fue una noche muy bonita y divertida.

Un día cualquiera

Un día cualquiera en los mundos de I es como lo cuentan por aquí.

I sabe perfectamente cómo jugar con mi mente y con mi cuerpo. Unos tacones, unas medias de rejilla, un corsé… el contacto de su piel y de sus labios… Consigue que redirija la mirada hacia donde ella quiere y lo aprovecha para hacerse con mi control. Vamos a la cama, yendo yo a cuatro patas, y allí empieza a emplearse con su fusta con mango de caballo. Después, me hace de rabiar dejándome que huela su sexo, y nada más, para a continuación permitirme masajear su maravilloso cuerpo. Por fin, me deja que me coma su coño, y yo lo hago con pasión y locura, disfrutando todo e intentando que ella también disfrute. Llega el orgasmo y me echa a su lado, yo feliz con mi propósito de que consiga placer a través de mí. Hablamos, me besa, me araña, me muerde, me marca, y no solo en la piel. De repente, me da la vuelta, me esposa las muñecas, y saca un pene enorme que con dificultad, entra en mi culo. Grito de dolor, para después gritar de placer. Me encanta como usa mi culo, no quiero que pare. Me deja el culo bien abierto y se vuelve a mi lado a descansar. Finalmente, después de muchas súplicas, me folla, me usa como juguete sexual, una de las cosas que más me gustan, y consigue orgasmos uno detrás de otro, sin dejar que yo llegue al clímax. Pero me encanta y lo disfruto enormemente. Nos despedimos, y me voy a casa, pero con los recuerdos de la tarde juntos vibrando dentro de mí.

Lo que vibraba dentro de él era un plug anal que yo controlaba a través de mi móvil, qué cosa tan divertida 😉

SummerTime III – Fin

Después del campo y el mar, nos quedaba la montaña y allí que nos dispusimos a ir. Yo tenía muchas ganas de pasar unos días en la montaña y así se lo hice saber a perrete. Él se encargó de todo, buscar alojamiento, hacer las rutas…etc.

Llegamos al hotel dejamos nuestras cosas y nos propusimos hacer la primera ruta por el monte.

El día estaba plomizo, hacía demasiado bochorno y en nuestro paseo buscábamos la sombra, en un instante perrete sujeta mi mano para que me pare y en mitad del camino se arrodilla, besa y lame mis pies. Qué osado es perrete!, imaginad cómo llevaba los pies de polvo.

Seguimos con nuestra ruta y en un momento vemos que desviandonos del camino hay un pequeño arroyo. Así que nos animamos a meter los pies, el agua estaba helada y de repente ya sabéis que se me pasó por la cabeza, no?

-Perrete desnudate y al agua, que quiero pisarte la cabeza contra las piedras.

Perrete al principio opuso resistencia hasta que noto mi pie aplastando su cara contra una de las piedras del riachulo.

Reconozco que estas situaciones me excitan mucho y no pude resistirme, ahí mismo le puse a mis pies y le ordené secarlos con la lengua. Esta escena me puso muy “borrica” y dirigí la cabeza de perrete hacia mi entrepierna que me regaló allí mismo un bonito cunnilingus.

Seguimos por el camino marcado, no sin antes perdernos, este inciso en el camino nos despistó de la ruta. Perrete enseguida se dió cuenta de que estábamos equivocados y retrocedimos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo a la ruta correcta.

Después de unos kilómetros caminados nos adentramos en un bosque de hayas bien frondoso, donde abrazamos troncos centenarios para cargarnos de energía de la pachamama (aquí mi minuto magufo ;)), para seguir caminando. Perrete volvió a coger mi mano para hacerme parar y volvió a arrodillarse a mis pies.  Verle ahí abajo, a mis pies y yo arriba tan poderosa, es una sensación que me sigue poniendo la carne de gallina. Nos disponemos a retomar la ruta, cuando le digo a perrete que se saque el pito que vamos a pasear, le agarré el pene y paseamos por el bosque hasta llegar de nuevo al camino.

Ha sido un verano raro, atípico, pero sobre todo agradable. Perrete me ha sorprendido mucho y su compañía ha sido agradable. Fin de las vacaciones y fin de los servicios de perrete.

Winter is coming.